Rodiezmo, J. A. A. / M. P.
Esta vez no hizo falta que nadie gritara aquello de «¡Alfonso, dales caña!» para que el diputado y ex vicepresidente del Gobierno desplegara su discurso más mordaz y sarcástico contra el líder del Partido Popular. Si Mariano Rajoy declaró el sábado en Pontevedra que él, si fuera José Luis Rodríguez Zapatero, acudiría a Rodiezmo, ayer Alfonso Guerra se encargó de darle réplica para solaz de la parroquia congregada en la campa leonesa.
Guerra, que a estas alturas de su trayectoria política no se corta un pelo, cargó contra Rajoy, fiel a su estilo: «El jefe, el señor del PP, que llevaba mucho tiempo tumbado en la hamaca con un puro en la boca; el indolente, el perezoso, haragán y holgazán se levantó de la hamaca para decir que quería ir a Rodiezmo». Y lanzó una pregunta al tendido, que aguantaba bajo el sol: ¿Que está pasando en la derecha, que ahora está entusiasmada con Rodiezmo?». Alfonso Guerra se esmeró en poner al descubierto el «doble lenguaje» del PP, con el argumento de la carta que Alejo Vidal Quadras, eurodiputado del PP, ha enviado a los comisarios europeos para que cesen las ayudas al carbón. «El PP dice eso y el tío quiere venir a Rodiezmo, el que no dice qué es lo que haría porque entonces nadie le votaría», reprochó Guerra, que, acto seguido, pasó al contraataque con alusiones a la actitud del presidente nacional del PP ante el «caso Gürtel». «Cuando empezó esta fiesta, hace treinta y un años, ¿dónde estaba el robatrajes de Valencia, el robarrelojes, el robapañuelos, el robacoches?», preguntó en una alusión nada velada a Francisco Camps. La réplica llegó de otro valenciano del PP. «Si resulta patético que Guerra tenga que ir a dar la cara por Zapatero en Rodiezmo, es demoledor para su prestigio que acabe imitando a Pepe Blanco», afirmó Esteban González Pons mediante un comunicado. Guerra acabó, entre aplausos, pidiendo el voto para el PSOE.