Oviedo
«No creo lo que dice Cascos, no le coge el teléfono a Ovidio Sánchez, denunció a Pilar Fernández Pardo y todo el mundo sabe las descalificaciones que hizo sobre mí en Valencia cuando dijo que era el cáncer del partido», sostuvo ayer Joaquín Aréstegui, portavoz del PP en el Parlamento asturiano, presidente del PP en Avilés y miembro de la dirección regional del partido, que terció así en la disputa abierta en torno al contenido de la conversación que mantuvieron el ex ministro de Fomento Francisco Álvarez-Cascos y el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, en una comida celebrada en Madrid hace ya varios meses: cinco, según Cascos; tres, según diversas fuentes del PP asturiano. Aréstegui también ha sido propuesto como posible candidato por veintidós juntas locales del partido.
Cascos asegura que en esta comida no habló de ningún líder regional del partido, mientras que numerosos dirigentes del PP asturiano sostienen que en ese encuentro el ex ministro pidió la cabeza de Aréstegui y Pardo como condición para ser candidato en Asturias. También habría planteado serias dudas sobre el futuro de Ovidio Sánchez. «Si uno sigue los pasos de la constelación que acompaña a Cascos ve que sus comentarios en internet son irreproducibles, de un ambiente tabernario denigrante, no hay ni un solo gesto, nada, que me haga pensar que Cascos no actuó como nos contó Gabino de Lorenzo, todo son amenazas, así que no tengo por qué dudar de su palabra», señala Aréstegui.
El líder avilesino se muestra extrañado con las afirmaciones de Cascos sobre la caída electoral del PP en Asturias. «Los resultados no han caído desde 1999, todo lo contrario. Hubo una inflexión debido a la crisis de 1998 en la que Cascos jugó un papel destacado, cuando el partido bajó a quince diputados. Ahora se ha subido a veinte y las últimas elecciones se perdieron sólo por el voto emigrante», apunta.
Cascos reconoció que había criticado a De Lorenzo su actitud con Ovidio Sánchez en las elecciones de 2008. «En 2008, De Lorenzo dio todo un ejemplo de comportamiento, se ofreció para ser candidato sin que hiciera falta ir a buscarlo ni ningún tipo especial de cortejo. El partido trabajó unánime en torno a él. Con todos juntos la cosa no salió bien, ahora que algunos promueven la división a ver qué pasa», sostiene Aréstegui.