Oviedo, L. Á. V.
El vigésimo fascículo de la serie «Asturias bajo el franquismo», que los lectores de LA NUEVA ESPAÑA recibirán mañana, domingo, analiza uno de los momentos clave del régimen de Franco, los últimos meses de la II Guerra Mundial, los intentos de España de acercarse a los Aliados y la condena final por parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU), formada a instancias de los vencedores.
En el ámbito asturiano, uno de los hechos de mayor calado fue la reactivación de la guerrilla en la región, en la creencia de que la caída de los regímenes totalitarios en Europa permitiría el derrocamiento de Franco. El PCE controló las guerrillas, que se extendían desde la zona de Cangas de Onís y los Picos de Europa hacia el centro de la región. Entre los guerrilleros se cuentan los Caxigales, los Castiellos o Baldomero Fernández Ladreda, entre otros muchos.
Un síntoma del viraje que emprende España es la práctica retirada de la División Azul del frente ruso, y su conversión en una legión, algunos de cuyos miembros se perdieron en la marea de la caída del régimen hitleriano. Esta nueva entrega menciona el «incidente Laurel», el reconocimiento del Gobierno projaponés de Filipinas, que despertó una airada reacción del Gobierno estadounidense. Para eliminar la entrega de wolframio español a Alemania, Estados Unidos embargó los envíos de petróleo a España, un claro precedente de la actitud que luego tomaría la ONU respecto al régimen franquista.
El fascículo también hace referencia al destino de los exiliados y a la dura batalla entablada entre el ovetense Indalecio Prieto y el último presidente del Gobierno republicano, Juan Negrín, por repartirse los despojos del régimen derribado. En esa lucha, resalta este número, participaron asturianos como Amador Fernández y Belarmino Tomás. El encono entre Prieto y Negrín terminaría con la expulsión de éste y quienes lo apoyaban, entre los que se contaba el asturiano González Peña.