ARTURO ROMÁN
Ya decían los médicos que atendieron a los mineros chilenos enterrados a 700 metros bajo la superficie del desierto de Atacama que después de tan exitoso rescate ahora corrían el riesgo de morir de éxito. Algo así puede ocurrirle al presidente Sebastián Piñera, chileno de orígenes colungueses, que tanto y tan bien está capitalizando el rescate minero. Piñera acaba de terminar en Alemania su gira por Europa. Recogió muchos elogios, pero el sábado dio un patinazo de esos que hacen historia. Mejor dicho, fue un «patinazi».
Piñera se puso a firmar en el libro de visitas de la Presidencia germana y no se le ocurrió otra cosa que dejar una cita del antiguo himno alemán considerada nazi y que ha sido omitida del actual himno oficial. El rotativo alemán «Süddeusche Zeitung» revela ayer que, con motivo del desayuno con el presidente germano Christian Wulff, el pasado sábado, Piñera se empeñó en escribir en el libro de visitas la frase «Deutschland über alles» («Alemania sobre todo»), con la que comenzaba el viejo himno germano. «¿Über alles?, ¿verdad?», preguntó Piñera al embajador de Chile, Jorge O'Ryan Schütz, quien se ocupó de deletreársela muy ingenuamente. Según el diario, el máximo mandatario alemán, que estaba a su lado, siguió la conversación entre Piñera y su embajador con asombro y embarazo. La Presidencia alemana reaccionó diplomáticamente ante el incidente y subrayó que Piñera sólo quiso expresar algo positivo.
Fuentes presidenciales comentaron que la hoja con la embarazosa frase y firma de Piñera será eliminada del libro de visitas y que se ha solicitado al presidente chileno que escriba otro saludo para sustituir a la primera.
Alemania sólo considera himno oficial de la República la tercera estrofa del himno que escribió August Heinrich Hoffmann von Fallersleben en 1841 con música de Joseph Haydn. La intención que los nazis daban a la primera estrofa -«Alemania sobre todo el mundo», como muestra de la superioridad de la raza aria- la hace bastante inapropiada para estos tiempos. De la segunda estrofa no quieren ni oír hablar, pues habla elogiosamente de las mujeres y el vino alemán, asunto que tampoco es políticamente muy correcto.
El presidente chileno pidió ayer disculpas por la equivocación. «No tenía ninguna conciencia de que esa frase pudiera estar ligada a un pasado oscuro de ese país y, por tanto, lo lamento y pido las disculpas del caso», declaró. Piñera añadió que sólo quería expresar su gratitud a Alemania por su ayuda en el terremoto y en el rescate de los mineros con «una frase que había aprendido y repetido muchas veces de niño, en la década de los cincuenta y sesenta en el Colegio Verbo Divino», un conocido centro escolar de curas alemanes de la capital chilena. ¿Y en aquel colegio se cantaba «Deutschland über alles»? Pues vaya vaya.