OVIEDO, J. E. M.
El calendario del gallego José Blanco en Asturias tiene mucho más que obras. Como las líneas de la mano, los desplazamientos del ministro de Fomento al Principado tienen significado político más o menos claro, más o menos oculto. Hasta siete veces, que se sepa, ha estado Blanco en Asturias en los últimos ocho meses, y, salvo en septiembre pasado, cuando visitó una clínica oftalmológica para operarse, en todas las ocasiones ha aprovechado para arropar a Javier Fernández, secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA), como candidato al Principado. Blanco no lo oculta, Fernández es su candidato desde mucho antes de serlo oficialmente.
Lo fue ya en las reuniones internas del PSOE en las que pidió al actual presidente regional, Vicente Álvarez Areces, que se apartara para dejar paso a Fernández al frente de la candidatura socialista.
El divorcio con Areces quedó patente cuando en agosto de 2009, Blanco visitó el centro de control de FEVE en El Berrón, Siero, y el Presidente regional disculpó su ausencia aduciendo que estaba de vacaciones, un descanso que el gijonés sí suspendería días más tarde para hacerse la foto con el actor Brad Pitt en el Palacio de Ferrera, en Avilés. Blanco cerró la visita con una crítica a los sobrecostes de El Musel.
En el mismo escenario en el que Areces ocupó el lugar de Angelina Jolie al lado de Brad Pitt, pero ya en abril de este año, Blanco le devolvió la moneda al Presidente. El Ministro participó en un acto político junto a Javier Fernández, un encuentro al que no asistió Areces. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y la foto de aquel día, con Blanco y Fernández juntos, decía: «Mirad, este es nuestro candidato».
En julio, el día 7, Blanco inauguró junto a Areces el tramo Grado-Doriga de la autovía del suroccidente. Coincidencia: al día siguiente, jueves, el Presidente anunció que no sería candidato. De sábado, el Ministro regresó al Principado para frenar dos ovaciones a Areces e irse antes de que este interviniera. Fue en la Fiesta de la Rosa del PSOE ovetense. Otra imagen. En la tarima, durante su discurso, Blanco lanza un elogio a Areces, pero cuando los asistentes se disponen a iniciar una larga ovación, el Ministro extiende el brazo, los frena con la mano y pasa a otro tema. Primero, no había dudado en recordar que había conocido a Areces en el año 2000 cuando acudió a poner paz en la crisis de la Caja, una encarnizada guerra que mantenían villistas y arecistas.
Ahora con Fernández de candidato, el lucense Blanco, cuya ascendencia interna en el PSOE, así como la de José Luis Rodríguez Zapatero, fue puesta en entredicho recientemente por la victoria de Tomás Gómez en las primarias de Madrid, no duda en acudir a arropar al líder de la FSA cada vez que puede. Lo hace pese a que, forzado por la crisis, trae anuncios de recorte de inversión y demoras de obras. No obstante, en esto, Asturias no es una excepción, el ajuste alcanza a todo el mapa nacional. Además, la cercanía Blanco-Fernández trata de desdecir a esos que critican el escaso peso político de Asturias en Madrid.