Oviedo, J. A. ARDURA
El ex vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez-Cascos realizó un llamamiento a la calma interna en el PP asturiano en la reunión que mantuvo el pasado sábado con diez de los doce alcaldes populares de la región, que tuvo lugar en la sede del partido en Pola de Siero. La postura de Cascos, que indicó a los regidores que si es candidato será al frente de un equipo de su confianza y que no está «dispuesto a ser un florero», es interpretada en la dirección regional como la señal de que «prepara el terreno para justificar por qué no vendrá».
Cascos, además de confirmar a los alcaldes que le apoyan que había mantenido dos conversaciones con Mariano Rajoy, también les pidió que transmitiesen un mensaje de tranquilidad al conjunto de los afiliados e hizo un llamamiento a la calma interna y a que no se entre en una dinámica de insultos que perjudicaría al partido. El ex secretario general del PP también explicó que sólo aceptaría encabezar la lista al Principado con gente de su confianza, un argumento que convenció a los alcaldes presentes «porque a ningún candidato se le pidió que renuncie a hacer su lista», indicó una fuente conocedora del contenido del encuentro. Según las mismas fuentes, Cascos se mostró «animado, ilusionado y dispuesto» sobre la candidatura al Principado, de la que dijo que, en este momento, la decisión está en manos de Rajoy y de los órganos nacionales del partido.
Mientras, la dirección regional interpreta las palabras de Cascos de que no está «dispuesto a ser un florero» como indicativas de que «está preparando el terreno para decir que no vendrá porque no se han aceptado sus condiciones». Las mismas fuentes reprocharon al ex vicesecretario general que quiera hacer la lista autonómica «cuando sabe que los estatutos del PP atribuyen esa competencia al comité electoral regional, que también tiene capacidad para proponer el candidato autonómico ante el ecomité electoral nacional». La dirección regional descartó que Isabel Pérez-Espinosa vaya a incorporarse a una lista liderada por Álvarez-Cascos y que haya margen de tiempo para la celebración de un congreso extraordinario en Asturias. «Génova ha rechazado esa posibilidad y, además, tendrían que sacar adelante la propuesta en una junta directiva regional y luego ganarlo», afirmó un dirigente regional. La celebración de un congreso extraordinario debe ser aprobada por las tres quintas partes de la junta directiva regional y autorizada por la junta directiva nacional y el plazo para celebrarlo, desde su aprobación, es de 45 días, lo que ya situaría ese cónclave a cuatro meses escasos de las elecciones autonómicas.
Joaquín Fernández, vicesecretario de Comunicación del PP asturiano, que ya le pidió a Cascos el mismo día de la reunión «que deje de dar la lata», elevó ayer el tono de sus críticas al ex secretario general y a muchos de los que lo apoyan. Fernández calificó a Cascos de «arrogante» y le emplazó a abandonar las «reuniones clandestinas con personas que sólo representan al 6 por ciento de la afiliación y de los votos del PP de Asturias».