ARTURO ROMÁN
¿Hubo algo entre Francisco Álvarez-Cascos y Clara Demanda Social? Sergio Marqués tiene dudas. El ex presidente del Principado sufre un extraño proceso de regresión política cuando escucha hablar al ex ministro en 2011 y cree oírse a sí mismo en 1998, en medio de aquella batalla que libró envuelto en la bandera y tratando de resistirse a los cantos de sirena de aquella Clara Demanda Social. «Cuando lo oigo hablar del orgullo de ser asturianos», ha dicho Marqués, «me dan ganas de pedir el copyright». Desde que celebró el Año Nuevo dándose de baja en el PP, Álvarez-Cascos ha querido marcar distancias respecto a su antagonista en el «desastre del 98» a pesar del mensaje sobre el abandono que sufre esta Asturias olvidada por los partidos mayoritarios centralistas y lo bien que le iría con su fuerza «centrista, reformista y de progreso» que reivindica «el municipalismo, el autonomismo y el europeísmo». A Marqués le suena en parte a los primeros acordes de la «Sinfonía de la URAS» y como ahora la ley actúa -«ley Sinde», se entiende-, estudia pedir derechos de autor.
Cascos, que ayer escogió la histórica «Mesa de mareantes» de Luarca para declararse a Foro Asturias, no oye a Clara Demanda, hace tiempo que sólo tiene oídos para una marea creciente y ya lo dijo el primer día, cualquier parecido entre su Foro y el faro de la URAS es «pura coincidencia». Con todo lo que ambos porfiaron en 1998, tendría gracia que se volviesen a enfrentar ahora por la patente de la asturianía. ¿Cómo se dirá «copyright» en asturiano? ¿Vendrá de copiar?