Aeropuerto de Asturias, Francisco L. JIMÉNEZ
Una sonora ovación fue la improvisada manera que eligieron los familiares de Héctor García y Javier Menéndez para celebrar anoche, en la terminal de llegadas del aeropuerto de Asturias, el regreso a casa de ambos jóvenes, los dos sanos y salvos tras haber sido testigos involuntarios de la revuelta civil que ha convertido a Libia en un polvorín. «Teníamos mucha gana de venir. Al fin estamos en casa», confesaba Javier Menéndez tras haberse fundido en un abrazo con su madre y otros parientes que acudieron a recibirle a Santiago del Monte. Héctor García ratificó las palabras de su compañero de trabajo y, en este caso, de aventura: «¿Quién iba a imaginarse cuando salimos para Libia que iba a pasar algo así? Afortunadamente ya estamos en casa, que era lo que más queríamos».
García y Menéndez, ambos topógrafos de 24 años, el primero de Avilés y el segundo de Lugones, se vieron atrapados en la revuelta libia junto a los demás empleados de la empresa portuguesa para la que trabajaban en Libia en un proyecto ferroviario. Fue la propia empresa la que les procuró una vía de evacuación del país africano: un barco los llevó a Grecia y, desde allí, un salto en avión a Lisboa, luego otro a Madrid y, por fin, rumbo a Asturias. «Casi fue más ajetreado el viaje de regreso que nuestra estancia estos últimos días en Libia porque allí, en realidad, no salimos de la habitación del hotel», explicó García. Grandes aficionados al fútbol, ambos expresaron anoche su deseo de ver un partido de sus equipos: el Sporting y el Oviedo, respectivamente. Eso y el calor familiar les compensarán de los sinsabores de los últimos días.