Lo que el forista Enrique Álvarez-Sostres llevaba ayer asomando del bolsillo de su americana -algo parecido a una servilleta- fue uno de los grandes misterios de la sesión de constitución de la Junta. La otra gran incógnita: cómo ha conseguido el aún consejero de Infraestructuras, Francisco González Buendía (PSOE), bajar ese montón de kilos acumulados durante los años en el Gobierno regional. ¿Se habrá apuntado él también a la dieta Dukan? Parece que algo así ha hecho. De todas formas, si quiere seguir a dieta y mantener el tipo fino, lo mejor es que se apunte a Foro, que ellos sí que saben de rigores.
Esto viene a cuento porque los parlamentarios de Cascos ya se pusieron ayer mismo por la tarde a instituir un nuevo régimen (económico) en el Parlamento asturiano y se enzarzaron con el resto de grupos al denunciar que ellos se oponían a aumentar el presupuesto del Parlamento asturiano y que socialistas y populares habían propuesto comprar para Foro un nuevo vehículo oficial, uno de esos Volkswagen Phaeton que cuestan nada menos que 72.000 euros. Luego resultó que de eso nada, que lo que se pretende en la Junta es cambiar los «Phaetones» por otros de gama más baja, que gasten menos y, mientras, en el proceso de cambio, Foro recibirá temporalmente uno de esos cochazos.
En fin, sea lo que sea, lo cierto es que vienen curvas en los próximos cuatro años en la Junta General. «Esto no termina hoy, esto empieza hoy», decía un dirigente socialista más que satisfecho por haber «derrotado» a Cascos y a los suyos, que ayer llegaron dispuestos a colocarse en el centro de todas las batallas venideras.
Y literalmente en el centro: los escaños centrales del hemiciclo fueron los que eligieron para sentarse, usando su privilegio como fuerza más votada. Y en mitad de todos ellos, el líder de párpado solemne, flanqueado a su derecha por María Teresa Alonso y a la izquierda por el fidelísimo Pelayo Roces.
Acaso porque ya está claro que va a haber mucho colmillo durante los cuatro años que se nos vienen encima, el marfil fue el color preferido por las señoras diputadas para vestirse, jurar, prometer o «facer promesa» del cargo, las tres fórmulas utilizadas. La consejera de Cultura saliente, Mercedes Álvarez, no se vistió de marfil, pero sí que se calzó de marfil, con uno de esos pares de zapatos que luce ella, siempre tan elogiados por las féminas, pero de tacón ingobernable por otra parte.
Se salieron del tono marfileño mayoritario en un Parlamento sin mayorías las foristas Cristina Coto (azul turquesa) y Marina Huerta, en rojo risueño con rizos, pero también la popular Ana Barrientos (azul eléctrico) y la socialista Adriana Lastra, con un pañuelo naranja como de haberse desatado alguna emergencia. Los señores diputados iban de corbata roja (mayoritaria en los señores diputados de la izquierda) o de corbata azul (los de derecha), aunque también los había transversales como Manuel Peña, de Foro, que la lucía encarnada pese a que no es un rojo. Cascos la llevaba de cuadros y eso debe de ser porque Cascos ya no es ni de derechas ni de izquierdas, tal y como se recogía en esta misma sección haciéndose eco de una reflexión de Pelayo Roces. Sí, una reflexión.
Y además de las mayorías de trajes femeninos de color marfil, de corbatas masculinas azules y rojas, la mayoría más mayoritaria que ayer se vio en el Parlamento asturiano estaba sin duda en la tribuna de invitados, ocupada mayoritariamente por militantes de Foro, que acudieron al estreno mundial de su fuerza política en la Junta.
Desde allí los foristas vieron entrar al hemiciclo a los suyos como un solo hombre (Cascos) y salir a todos como un solo hombre, haciendo mutis por el Foro, obviamente. Nadie se atrevió a romper la disciplina de partido, a tal punto que hubo quien (Isidro Martínez Oblanca) ni siquiera osó a levantarse del escaño hasta que el líder hizo lo propio. Algunos diputados del partido debutante, quizá fruto de su bisoñez, sí que se habían levantado y departían agradablemente, pero sin dispersarse en demasía, como sí hacían ya el resto de grupos parlamentarios. Total, que al pincheo que había en la cafetería se quedaron casi exclusivamente los de FAC, que como todo el mundo sabe trabajan a tres turnos.