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Nuevo «catecismo» asturianista

Cascos invocó en su discurso los argumentos de la derecha descontenta con el centralismo «a la madrileña» de 1918 - «Lo que importa es analizar qué viabilidad tiene eso hoy», afirma Bernardo Fernández, estudioso del fenómeno

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Xuan Xosé Sánchez Vicente.
Xuan Xosé Sánchez Vicente. 
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OVIEDO, MARCOS PALICIO
«Asturias siente hondamente el regionalismo y el progreso de la idea es grande». La cita, pronunciada anteayer en el discurso de investidura de Francisco Álvarez-Cascos, se escribió para definir la España de 1918. Está sacada de la «Doctrina asturianista», un opúsculo estructurado en preguntas y respuestas que se llamó a sí mismo «catecismo», que adaptaba al Principado otros idearios similares elaborados en Cataluña y el País Vasco y quería resumir la reacción de una coalición de partidos de derechas contra el centralismo «a la madrileña» de los políticos de la España de la Restauración. La obra, escrita a tres manos por Álvaro Fernández de Miranda, Ceferino Alonso, «El cenobita», y José González, entronca con la doctrina carlista y es ejemplo representativo del movimiento «minoritario», «efímero» y «fracasado» que fue el regionalismo asturiano a juicio de varios estudiosos del concepto. La «Doctrina asturianista» ya decía que el Gobierno de la nación gestionaba España «del modo más desastroso para la región» y ya defendía el «derecho indiscutible de Asturias a constituirse y organizarse según sus necesidades y carácter».

Entre el auditorio de la Junta General, en la toma de posesión del nuevo presidente del Principado, Bernardo Fernández escuchaba «como un entomólogo». Presidente del Consejo Consultivo, ex vicepresidente del Gobierno autonómico y autor de varios estudios en profundidad sobre ese «hecho regionalista» asturiano que anteayer reivindicó Álvarez-Cascos, Fernández interpreta que el nuevo jefe del Ejecutivo autonómico recurre al pasado como «una licencia ideológica» y pretende decir que su opción asturianista «no es una extravagancia o una ocurrencia de hoy», que él «no es un aparecido» ni su argumentario una improvisación, que lo que intenta articular no le es extraño a la historia de Asturias y que puede apuntalar el discurso con antecedentes históricos. Y en efecto puede, confirma el ex vicepresidente, «aunque sea con antecedentes fracasados», con antepasados «escasos y poco relevantes». Para él, está por ver lo que será el nuevo movimiento regionalista que pretende estructurar Cascos, pero el del pasado fue «minoritario y efímero», nació y creció poco y fracasó «en un contexto muy concreto, inseparable del ambiente nacional en el que resurgían todos los nacionalismos y regionalismos».

Con todo, concreta el ex vicepresidente regional, lo relevante del discurso y de su «ropaje» de teoría regionalista no es su fidelidad con el pasado ni mucho menos su rescate histórico, afirma, sino su encaje en la realidad actual. «Lo que él hace es levantar una bandera», afirma Bernardo Fernández. «Lo que debe hacer es analizar qué significa esto hoy, qué viabilidad tiene en el siglo XXI y yo sobre eso no opino, lo contemplo con enorme interés». Lo interesante «es cómo va a articular ese regionalismo asturiano».

La historia podría ayudar si no fuera porque el advenimiento y caída de aquel regionalismo fugaz estuvieron, persevera Fernández, muy condicionados por el momento histórico de su origen. Y decayó, explica, «porque el regionalismo asturiano estuvo siempre muy vinculado a la concepción de Asturias como parte integrante y constitutiva de España, porque no se concibe desvinculado del resto del país, y Cascos el sábado volvió a decirlo de nuevo, y también porque la crisis económica posterior a la I Guerra Mundial, con su repercusión en la industria hullera, devolvió a la realidad aquellos sueños. El regionalismo político se convirtió en económico. El ofensivo quedó en defensivo y las organizaciones políticas que lo defendían se convirtieron en grupos de presión, de interés. Tras la mayor manifestación que hubo en 1922 y que fue para defender la industria hullera, el titular del diario "Noroeste" era "Asturias, región"».

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