Oviedo, P. GALLEGO
-En la rueda de prensa con la que presentó su candidatura dijo que el Campus de Excelencia no tenía «contenido».
-Hasta ahora no ha sido más que un eslogan que vale para justificar cualquier decisión. La fusión de centros, las obras... todo se justifica por el Campus de Excelencia, pero no hay un contenido sustantivo, cuando se supone que el Campus sirve para dar un salto cualitativo relevante.
-Quizás es demasiado pronto.
-No. Lleva el tiempo suficiente. No entiendo por qué las obras en un edificio no pueden ir en paralelo a poner en marcha la investigación correspondiente, por ejemplo en los «clusters». Muchos profesores se preguntan qué es lo que se está haciendo. Apenas nadie lo sabe, y la comunidad universitaria no se siente implicada.
-El siguiente paso en la adaptación es el doctorado.
-Puede hacerse de dos maneras: a golpe de reglamento o acomodando la situación de la Universidad de Oviedo y de nuestros docentes a los nuevos requerimientos legales. Hasta ahora lo que se ha hecho es crear el Centro Internacional de Posgrado, también por el Campus de Excelencia, poniéndolo en marcha en el peor momento posible y atribuyéndole toda la parte administrativa sin tener ninguna experiencia previa de rodaje. La culpa no es de las personas que trabajan allí, sino de un estilo de gestión caracterizado por la opacidad y la falta de criterio, unida a un cierto desorden y a una mala planificación.