ARTURO ROMÁN
Carmen Fernández, la diputada de Foro Asturias que dudó de la inteligencia de los asturianos después de que su partido perdiera, respecto a las autonómicas, casi la mitad de los votos en las pasadas elecciones generales, ha cerrado su cuenta en Twitter. Se acabó el parloteo. @carmenforix, nombre de guerra de la diputada, ha abandonado la red. ¿Será una decisión personal o la habrá forzado su partido? Izquierda Unida había aconsejado a Francisco Álvarez-Cascos que, para ahorrarse disgustos, le retirara el iPhone, la blackberry o cualquier otro instrumento electrónico que permita el acceso a internet a los miembros del Gobierno forista y a sus diputados. La recomendación llegó después de que la consejera de Infraestructuras, Isabel Marqués, hubiera tildado, en Facebook, de «esquelética» la silueta de la Princesa de Asturias, doña Letizia Ortiz, y también después de que el viceconsejero del mismo ramo, Juan Vega, escribiera en un blog que la ex presidenta de la Junta, la socialista María Jesús Álvarez, es «un poco fata». Luego vino el tweet de Carmen Fernández dudando de la inteligencia de los asturianos y, a continuación, el apoyo que le dio Rosa Domínguez de Posada, dirigente de Foro, en Facebook, donde escribió: «en privado» muchos piensan lo mismo que Carmen Fernández.
Con apoyos o sin ellos, Carmen Fernández, que en el Parlamento habla más bien poquito o nada, ha decidido cerrar su cuenta de Twitter. Sin ella, sin cuenta, podrá ahorrarse deslices. Ahora, a este humilde plumilla, que viendo esto cada día entiende menos de casi todo, le asalta una duda: ¿Habrá sido la de @carmenforix una decisión inteligente? A bote pronto, uno piensa que sí, pero luego duda: oye, que es asturiana. Lo dicho: tengo la inteligencia por los suelos.