Oviedo, P. GALLEGO
Vicente Álvarez Areces podría considerarse, utilizando con elasticidad la jerga náutica, un «gobernante corcho». Uno de esos raros animales políticos que, contra viento y marea y pase el tiempo que pase, logran mantenerse a flote. Muchas veces, gracias a tener un as escondido en la manga; pero a veces el barco zozobra, el as pierde valor a la vista de las cartas que otros han puesto sobre el tapete y el puerto en el que el «gobernante corcho» termina resguardándose no coincide del todo con el destino deseado.
Algo así dicen que le ha pasado este fin de semana al ex presidente Areces. Su as en la manga, según cuentan destacados militantes del PSOE, llevaba impreso el rostro de Carme Chacón. Ella era su candidata a ocupar la secretaría general del partido, aunque Areces nunca lo confirmó. Aun así en la Federación Socialista Asturiana (FSA), aliada de forma mayoritaria con el contrincante de Chacón, Alfredo Pérez Rubalcaba, contaban con ello. En sus quinielas, que casi clavaron el resultado, el voto de Areces lo apuntaron siempre en la columna de la ex ministra de Defensa.
Como jugador experimentado, los críticos con Areces aseguran que el as en la manga del ex presidente, además de llevar la cara de Chacón, iba marcado. De ganar, la ex ministra habría facilitado el regreso de Areces a la política regional, tras su «retiro» en el Senado. Quizá para que el ex presidente liderase la candidatura del PSOE para las elecciones autonómicas del próximo 25 de marzo.
La estrategia de Areces, según la cuentan estos militantes, encajaría con la otra parte de la historia. Si Chacón hubiese ganado, el secretario general de la FSA, Javier Fernández, se habría hecho a un lado. Primero, por su forma de entender la política, y después por su compromiso personal con Alfredo Pérez Rubalcaba. A mes y medio para las elecciones y apartado Fernández por voluntad propia, el PSOE habría tenido que buscar a alguien con el tirón suficiente para tratar de arrebatar a Francisco Álvarez-Cascos la Presidencia del Principado. Ése, aseguran, habría sido Areces.
En uno de los puntos álgidos del discurso con el que Chacón esperaba convencer a los delegados encargados de elegir al nuevo secretario general, la ex ministra se refirió a Asturias. Dijo que la región no podía «esperar», que la convocatoria de elecciones anticipadas era una oportunidad de oro para devolver al Principado a la senda socialista; pero, a diferencia de lo que hizo Rubalcaba, claro en su defensa de Javier Fernández como candidato, Chacón prefirió volcar sus elogios sobre Areces. «Han bastado seis meses para ver el contraste entre la demagogia y la responsabilidad, entre el vocerío y la gestión, entre Cascos y nuestro Tini Areces», aseguró la ex ministra.
Al final la balanza, por sólo 22 votos de diferencia, cayó del lado de Rubalcaba. Javier Fernández ha salido reforzado y, a falta de lo que diga el comité autonómico, es el candidato del PSOE a la Presidencia del Principado. El as de Areces seguirá, de momento, en la manga.