El penal endurece los controles contra el menudeo de droga

Esteban Suárez ve conveniente sumar "20 o 25" plazas en la plantilla para luchar contra el problema del consumo de estupefacientes entre la población reclusa

12.02.2012 | 13:56

El Centro Penitenciario de Villabona ha saludado la puesta en marcha del Plan de Intervención en Materia de Drogas aprobado en 2011 por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, que activa nuevos mecanismos de control para luchar contra el tráfico y el menudeo de estupefacientes entre la población reclusa, "uno de los principales problemas de las cárceles españolas", según su director, Esteban Suárez.

En una entrevista concedida a Europa Press, asegura que se trata de un plan "importante" que reconoce el derecho a llevar a cabo actuaciones todavía poco regladas, como la introducción de la Unidad Canina de la Guardia Civil en el penal, que ya ha permitido detectar intercambios de sustancias prohibidas, difíciles de hallar en los cacheos.

A su juicio, el mismo aumenta las actuaciones para intervenir tanto sobre la oferta, como sobre la demanda y coordina las áreas de Tratamiento, Sanidad y Seguridad, sin lo que "resulta muy difícil atajar el tráfico". Además, el Plan incluye medidas de intervención e información a familiares, que llevarán a instalar próximamente un monitor en la zona de comunicaciones para que las 2.000 personas que la transitan cada fin de semana visualicen en una proyección los efectos penales y físicos del consumo y del tráfico de estupefacientes.

La dirección del centro indica que "la mayor parte de los penados y de los preventivos" son hombres de mediana edad que ingresan por delitos contra la salud pública y penas que rondan los tres o cuatro años . Una vez en el interior, reconoce que los internos se sirven de los permisos y de las comunicaciones "vis a vis" para introducir droga hasta el punto de que "es raro el día que no salen pequeñas o grandes incautaciones que se envían al juzgado de guardia".

MÁS PERSONAL

Para luchar contra este problema y facilitar el buen funcionamiento del centro, Villabona cuenta con una plantilla de 500 trabajadores de los que aproximadamente 200 están en contacto con los internos y a las que Suárez considera que resultaría conveniente sumar "20 o 25" plazas adicionales. No obstante, y pese a las carencias de personal, el director asegura que el incidente de noviembre, en el que falleció un interno, "es un caso aislado" y la conflictividad es en términos generales "mínima", con porcentajes por debajo de la media en agresiones y suicidios, sin fugas y un porcentaje de no reingreso tras los permisos penitenciarios que no alcanza el 0,50 por ciento.

Junto a los internos ordinarios, la mayoría correspondientes al segundo grado penitenciario, en Villabona cumplen condena -en algún caso desde hace más de veinte años- doce hombres y una mujer integrantes de ETA y cuatro terroristas islámicos ingresados en el módulo de aislamiento, que suma en la actualidad 26 internos.

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