Elecciones adversativas

La necesidad de severas autocríticas en los tres grandes partidos

26.03.2012 | 05:47
Elecciones adversativas
Elecciones adversativas

Serán llamadas las elecciones del «pero». Gana el PSOE «pero», a falta de que se compute la totalidad del voto emigrante, ni siquiera con el apoyo de IU contaría con mayoría absoluta para gobernar. Tendrían esa mayoría absoluta FAC y el PP «pero», de entrada, no hay garantía de que alcancen un pacto. Dos grandes novedades: la entrada de UPyD, así como el ascenso de IU.


Quienes se sienten satisfechos por el bajón incuestionable de FAC se encuentran con un importante «pero», y es que la formación de Cascos no se desplomó y que el electorado conservador astur prefiere al que fuera vicepresidente del primer Gobierno de Aznar. Por otro lado, el apoyo de la cúpula del PP nacional a doña Mercedes Fernández durante la campaña no compensó el pobre argumentario de la candidata conservadora, basado, sobre todo, en que el apoyo del Gobierno español a Asturias dependería en gran medida de que la señora Fernández fuera elegida Presidenta. El PP modificó sustancialmente la lista electoral; «pero», ni por esas, aumentó su número de escaños. Es, por tanto, este partido la mayor víctima de la desunión entre la derecha asturiana.


Los «peros» son muchos. Cabe, sin embargo, esperar que de todo ello se extraigan aprendizajes. Me parece una excelente noticia que Javier Fernández vaya a presentar su candidatura en el Parlamento para gobernar Asturias, algo que, desde mi punto de vista, tendría que haber hecho tras las elecciones anteriores, siendo el partido más votado, en lugar de no dar el paso ante una derecha dividida, en lugar de renunciar también a la Presidencia de la Junta y, lo que fue todo un dislate, votando para tal cargo al señor Goñi, cuyo parecido con Besteiro sigo sin encontrar. El PSOE, tras despojarse del arecismo, en esta candidatura, da el paso a presidir el Gobierno. La primera corrección ya está hecha. La segunda, anunciada.


Por otro lado, espero que FAC muestre su voluntad de pactar más allá de la retórica. Cierto es que no fue el único culpable de la falta de acuerdos. Cierto es, sobre todo, que la vida política asturiana, antes de la irrupción de Cascos, no era ninguna maravilla. Pero es necesario que la ciudadanía perciba que trabajar a tres turnos es también esforzarse por negociar.


En cuanto al PP, que en Asturias repitiese el fracaso del año pasado, a pesar de los cambios en su lista electoral, le debería llevar a pensar seriamente en una autocrítica. Las cosas no se corrigen si se siguen otorgando sinecuras que ni siquiera se maquillan con argumentos mínimamente sostenibles, y, al menos en dos ocasiones, en ello se incurrió en plena campaña electoral.


Toca, tras tantos «peros», mirar hacia adelante, reponerse de un arecismo de nepotismos y despilfarros, por no hablar también de la corrupción que pone de manifiesto el llamado «caso Marea». Reponerse de un PP que, de espaldas a sus militantes, tomó importantes decisiones en los chigres. Reponerse del clima bronco de nuestra vida pública en los últimos meses.


A todos les toca rectificar. A todos les afectan «peros» que les deberían llevar a severas autocríticas. Toca hacer política ante un Parlamento muy fragmentado, que pone de manifiesto que en Asturias las derechas y la izquierda de siglas están muy igualadas en apoyos electorales, lo que, a su vez, demanda un clima de discusión civilizada, si de veras se tiene en cuenta que la sociedad llariega no tiene voluntad de rodillos.

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