04 de septiembre de 2012
04.09.2012

Marigel vino al rescate

La pionera en la producción artesana y comercialización del queso casín recibe el viernes la medalla de plata

04.09.2012 | 05:20
Marigel Álvarez muestra varios quesos elaborados en sus instalaciones de Campo de Caso.

Campo de Caso,


E. PELÁEZ


El viaje de Marigel Álvarez Martínez partió de Asturias y la llevó a Alemania, para retornar a su región natal, al rescate del queso casín. La propietaria de la primera quesería dedicada a la producción artesanal y comercialización de este producto, que recibirá el este viernes la medalla de plata de Asturias, concedida por el Gobierno regional, ha encontrado «el lugar que buscaba» en Campo de Caso, en la tierra del que fue su esposo, Pepe Luis. «Todo lo que hicimos fue luchar y nunca nos dimos por vencidos», asegura Marigel Álvarez.


A la capital del concejo de Caso se trasladó en 1975, procedente de la ciudad germana de Stolberg. Volvió con su marido y sus tres hijas, Ana, Natalie y Marta (la cuarta, Tamara nació ya en Asturias). Marigel, que nació en Mieres pero vivió sus años de infancia en Oviedo, se había marchado quince años antes, a los 9, junto a su familia, a Alemania. Allí conoció al que sería años más tarde su marido, al que recuerda emocionada, «que no está y es el promotor de todo». «Aquí era todo tan diferente... y teníamos que empezar otra vez. Había que luchar», afirmó.


Su esposo abrió un taller de maquinaria y Marigel Álvarez se encargaba de la administración del taller y de la carpintería de su suegro. Pensó entonces en emprender un negocio. «¿Y si pongo en marcha una quesería?», le dijo a Pepe Luis. Poco después la decisión estaba tomada y ocupó la mitad del espacio del taller de mecánica de su esposo.


Las obras comenzaron en 1989 y Marigel Álvarez emprendió su proyecto, un camino en el que tuvo que sortear varios obstáculos. Primero compraba la leche a los ganaderos del concejo, pero dos años después los propietarios de las explotaciones de la zona decidieron vender sus cuotas lácteas y tuvo que elegir entre dos caminos: «O cerrar o comprar vacas».


Y se decantó por la segunda opción. Adquirió trece vacas y empezó a utilizarla en la elaboración del queso casín; pero surgió otro inconveniente: era necesario disponer de cuota láctea. Marigel Álvarez y su marido se pusieron de nuevo manos a la obra. Se dirigió al entonces consejero de Agricultura, Santiago Menéndez de Luarca, y con sus gestiones y la colaboración de Central Lechera Asturiana, consiguió la cuota suficiente para seguir elaborando queso casín.


Con los años, las instalaciones que compartía con el taller se quedaron pequeñas y el matrimonio pensó en construir un nuevo edificio. «Redes ya era parque natural y se pedían nuevas iniciativas», indicó Álvarez. Y Marigel tenía una: impulsar un hotel rural y una quesería en la misma construcción. Era sólo una idea, pero un viaje al norte de Francia en el que visitó varias queserías la convenció de que era el camino que tenía que tomar en esa ocasión.


En 2006 inauguró las instalaciones, que alberga la Quesería Redes en su planta baja, y el hotel. Es el Complejo Reciegos que, afirma la emprendedora, «representa al medio rural con su combinación de piedra y madera». Marigel Álvarez buscó «hacerse un sitio, mi puesto de trabajo», dijo. Apostó por el queso casín, que aprendió a elaborar junto a su suegra para consumo de la familia. Ahora, por las instalaciones de Reciegos pasan alrededor de 50.000 litros de leche al año. Este queso, resaltó la galardonada con la medalla de plata, «es más fuerte que yo». «Ya se producía en el siglo XIV y tiene futuro», indicó Álvarez, que defiende los quesos asturianos y considera que los productores tienen que fijarse en «los franceses, que saben vender muy bien los suyos».


«Estoy orgullosa de elaborar queso casín, que es una joya», remarcó, tras más de veinte años de labor. «Es un queso distinto, diferente, oloroso y exquisito», añadió. Marigel Álvarez utiliza desde hace más de quince años para marcar el queso un sello de metal elaborado por su hermano José Luis en la fábrica que dirige en Alemania. El escudo del concejo Caso, que aparece junto a las iniciales de la productora, llega a varios países.


Álvarez, que acude dos o tres veces por semana por una carretera llena de baches a Infiesto a recoger leche, reconoce sentirse «feliz» por el galardón que recibirá por su trayectoria y contribuir a lograr la Denominación de Origen Protegida.

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