Privilegios injustificables

La disciplina tributaria debe ser igual para todos

27.03.2013 | 02:22
Privilegios injustificables
Privilegios injustificables

El desaguisado de las dietas de los diputados asturianos necesita un arreglo inmediato por el bien de la Junta General del Principado. Pueden argumentar lo que quieran, pero el sistema elegido por los grupos políticos para pagar a los parlamentarios hace agua por todos los lados. Son ellos, los partidos, los que están menoscabando la buena imagen de las instituciones autonómicas. ¿A cuento de qué los parlamentarios están exentos de tributar a Hacienda por parte del dinero que reciben? Es legal, pueden decir en su defensa. ¡Faltaría más, que encima fuera ilegal! Es inmoral. De eso no cabe la menor duda. Y con eso ya es suficiente para que rectifiquen de forma inmediata y se sometan a la misma disciplina tributaria que el resto de los asturianos.


Pero ¿qué es que no se dan cuenta de que los ciudadanos ya están hartos? ¿Que si consideran a los políticos el tercer problema de España, según las encuestas, es por algo? Ni hay campañas de desprestigio ni «turbios intereses antidemocráticos» contra la Junta General del Principado ni contra el resto de las instituciones autonómicas, como acusa alguna organización política. Hay datos objetivos que ponen en una difícil situación a quienes han venido gozando de unos privilegios carentes de cualquier justificación ante la opinión pública.


¿Por qué hay tanto recelo por parte de algunos políticos a hacer públicas las nóminas de sus diputados? No debería hacer falta que se lo pidiera nadie. Tendrían que ser ellos mismos los que tomasen la iniciativa.


Este escenario de polémicos sueldos -en parte disfrazados de dietas- no era el que habían diseñado los padres de la autonomía a comienzos de la década de los ochenta. Cierto que eran otros tiempos, con un Principado sin apenas competencias y con unos Presupuestos que no llegaban ni a los 30.000 millones de pesetas. Por supuesto que la situación no es la misma, pero lo que tendrían que recuperar los diputados de ahora es el espíritu que guiaba a los de entonces: transparencia total, quizás porque en aquellos años no había nada que ocultar.

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