El verano, bajo sospecha

Un canal meteorológico francés alerta de un posible «año sin estío» en el Cantábrico, mientras la previsión oficial apunta hacia una estación habitual - Asturias registra 11 grados de temperatura media en mayo, dos y medio por debajo de lo normal, pero el pronóstico anuncia una mejoría desde el domingo

29.05.2013 | 05:20
El verano, bajo sospecha
El verano, bajo sospecha

Mientras la primavera tramposa se aleja del calendario sin apenas rastro de su presencia, transformada en un invierno prolongado, los malos augurios empiezan a amenazar también al verano. Météo, un canal francés especializado en meteorología, ha divulgado un estudio en el que especula con la posibilidad de que 2013 deba despedirse también del verano en Europa occidental. Las previsiones francesas dudan de que el oeste del continente pueda esperar un estío «digno de ese nombre» y asientan el pronóstico en un «modelo numérico» que les dice que un trimestre estival anubarrado, con cortos golpes de calor y tormentas frecuentes, se aparece como un «guión probable al 70 por ciento» en todo el arco atlántico. El examen de Météo sostiene que el nivel de descenso que ha alcanzado la temperatura del agua de los mares tardará en ser compensado y es una de las variables con un «efecto directo» sobre el tiempo del verano y adelanta que la alta humedad hará más probables las tormentas. El análisis se completa con el estudio estadístico del tipo de veranos que han seguido históricamente a primaveras frías como ésta. Según sus deducciones, las malas primaveras vinieron seguidas «en más de un ochenta por ciento» por veranos frescos y húmedos, con notorias y calurosas excepciones constatadas en 1975, 1995 y, sobre todo, 1983.

El verano atmosférico de 2013 se retrasará, si se cumplen los augurios del oráculo francés, hasta «finales de agosto y septiembre», cuando se desdibujará gradualmente, según la terminología del estudio, «la anomalía fría». A la vista de estos datos, hay quien ha llegado al extremo de recordar que el «año sin verano» existió y fue 1816, cuando la temperatura bajó bruscamente como consecuencia de un doble fenómeno anómalo, pero natural: el descenso hasta mínimos históricos de la actividad magnética del sol y un «invierno volcánico» provocado por varias erupciones que generaron cenizas y motas de ácido sulfúrico que obstaculizaban el paso de los rayos solares.

Ahora, en Francia, al parecer da lo mismo el refranero español, que para estos casos anuncia «de mayo el frío, señal de buen estío» o «lluvia en primavera, verano en sequera». Más científicamente, los expertos aclaran que el pasado no es un buen método para predecir el futuro cuando se habla del tiempo. Para el delegado en Asturias de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Manuel Mora, «no existe correlación entre el tiempo pasado y el futuro. En todo caso, en algunas zonas del planeta puede haber alguna, pero en nuestras latitudes los patrones del tiempo no suelen experimentar ese tipo de paralelismos». Sus cálculos apuntan más bien hacia un comportamiento sin desviaciones de los tres meses de verano. «Respecto a la predicción estacional», señala, «el promedio es completamente normal, es decir, ni más frío o cálido o más seco o húmedo que la media de los últimos treinta años».

La primavera no. Mayo está siendo «muy frío y muy húmedo» con relación a los valores normales para esta época del año. La temperatura media de once grados, en concreto, rebaja en dos y medio el promedio de las tres últimas décadas para este mes, 13,5. No alcanza para que sea el mayo más frío del que hay noticia -se registraron 9,5 grados en Oviedo en 1984-, pero tampoco es habitual que llueva en estas cantidades. Hasta ayer habían caído en la capital del Principado 135,4 litros por metro cuadrado, bastantes más de los 81,8 que a la luz del análisis de las tres décadas precedentes se consideran normales para mayo.

A la espinosa pregunta por el futuro responde el delegado territorial de la Aemet con el vaticinio de «una clara mejoría a partir del próximo domingo que será notable el lunes, con un ascenso de las temperaturas y precipitaciones inexistentes o muy escasas». A más largo plazo, «el resto de la semana apunta también a tiempo estable, aunque con temperaturas ligeramente inferiores a lo normal, teniendo en cuenta que a partir de este período las incertidumbres son mayores», aclara. Con esa salvedad, el calendario se acompasará con la situación atmosférica en torno a mediados de junio. «Entre el 10 y y el 16 se esperan valores de precipitación ligeramente inferiores a lo normal y temperaturas habituales para la época», confirma Mora, para quien «la semana del 16 al 23 será normal en lluvia y temperaturas».

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