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Los inventores americanos de la "Y"

Una consultora de EE UU redactó hace 50 años el anteproyecto para una autopista que uniera Oviedo, Gijón y Avilés

Un tramo de la "Y", al día siguiente de su inauguración.

El diseño original de las grandes infraestructuras asturianas de comunicación por carretera tiene inspiración "yanki". El primer anteproyecto detallado de la Autovía del Cantábrico en la región, que incluía una conexión de alta capacidad en forma de "Y" entre Oviedo, Gijón y Avilés, fue realizado hace ahora medio siglo, en 1964, por la oficina técnica en Madrid de la consultora norteamericana Louis Berger Inc.&CAL. Se trata de un documento de redacción bilingüe en el que se plantea y analiza la construcción de una autopista entre las tres grandes ciudades asturianas, con prolongación hacia Ribadesella, que debería de entrar en servicio por fases, de 1970 a 1980, y cuyo presupuesto se estimaba en tres mil millones de pesetas de la época. El trabajo de los técnicos de Berger no se llevó a la práctica tal cual, pero sí que sirvió de base para los proyectos posteriores tanto de la Transcantábrica como de la "Y", las dos grandes infraestructuras que vertebran, junto a la mucho más reciente Autovía Minera (AS-1), las grandes comunicaciones en la región.

"La carretera que conecta Avilés, Oviedo y Gijón a través de Serín será una autopista dividida de acceso totalmente controlado con cuatro carriles", detalla aquel anteproyecto de hace 50 años, en el que los técnicos de la consultora norteamericana añaden: "El trazado en general tiene forma de Y, siendo la parte inferior, o vástago de dicha Y, la autopista que va de Oviedo a Serín , y los brazos de la Y las autopistas que van de van de Serín a Avilés y de Serín, a través de la zona de Gijón, a la carretera N-632, en las proximidades de la Universidad Laboral". Se trata de un itinerario prácticamente idéntico al que fue inaugurado doce años después, en febrero de 1976, casi con la única excepción de la salida de Oviedo, que se trazó por la izquierda de Lugones en dirección a Gijón.

A partir de Gijón, y en dirección a la comarca oriental, los técnicos de Louis Berger mantenían el diseño de cuatro carriles hasta Venta les Ranes y, de ahí a Llovio, una carretera de dos carriles, aunque preparada para un desdoblamiento futuro. El trazado recomendado en el anteproyecto de 1964 lleva la vía más al Norte que la traza finalmente construida y, para salvar la ría de Villaviciosa, frente al túnel actualmente en servicio, proponía un viaducto entre El Puntal y Rodiles. Además, los ingenieros también pintaron hace medio siglo grandes puentes para salvar los cauces de los ríos España y Sella.

La programación incluida en el anteproyecto fijaba la entrada en servicio del triángulo por el centro de la región para 1970, mientras que el trazado hasta Venta les Ranes tendría que estar listo cinco años después y el que llega a Llovio en 1980. El itinerario estudiado por los técnicos de Louis Berger concluía en esta localidad riosellana, pero planteaba ya una posible prolongación hacia Cantabria con otros proyectos complementarios al original.

Cincuenta años después de que la ingeniería de Louis Berger presentara ante la Dirección General de Carreteras su anteproyecto para la construcción de la autopista Avilés-Oviedo-Gijón-Llovio, las obras de la vía Transcantábrica en Asturias entran ahora en su recta definitiva. Tras un cuarto de siglo de trabajos, solo queda pendiente el subtramo desde La Franca a Unquera. Cuando entre en servicio, a finales del presente año, siempre que no hay nuevos retrasos, concluirá la larga y tortuosa historia de un proyecto de infraestructuras que arrancó oficialmente en 1961, con la inclusión de una vía transcantábrica en el plan general de Carreteras 1962-1977,- impulsado por el militar asturiano Jorge Vigón, entonces ministro de Obras Públicas.

Dejando a un lado la autopista "Y", que abrió al tráfico en febrero de 1976, el primer tramo de la Autovía del Cantábrico en la región no entraría en servicio hasta muchos años después. Fue el de Argüelles a Marcenado, en el concejo de Siero, integrado en la actualidad en la A-64 de Oviedo a Villaviciosa, que se prolonga hacia el Oriente ya como Transcantábrica. Este trazado se inauguró en 1991. Fue hace nada más y nada menos que 23 años y, para entonces, ya había transcurrido casi un cuarto de siglo desde que la ingeniería norteamericana de Louis Berger alumbrara aquel primer anteproyecto para vertebrar el centro de la región y su salida hacia el Oriente y, por tanto, hacia Francia con una carretera de alta capacidad y cuatro carriles.

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