Carta abierta de la madre de las niñas asesinadas en Soto del Barco a Rocío Viéitez, la de las pequeñas de Moraña

"Otras dos niñas asesinadas por un 'monstruo': su propio padre"

La asturiana Bárbara García revive su tragedia al conocer el espeluznante crimen de Pontevedra y, a través de una carta en LA NUEVA ESPAÑA, se solidariza con Rocío Viéitez

07.08.2015 | 08:45
Bárbara García.

"Rocío, ahora, cuando todo pase, te sentirás sola en el sentido administrativo. Tu situación no se observa ante la ley, hay un vacío legal, no eres una mujer maltratada. Pero no hay mayor maltrato para una madre que te arrebaten lo que más quieres de esa manera tan cruel". A través de una carta abierta enviada a LA NUEVA ESPAÑA, Bárbara García quiere acompañar en el dolor a Rocío Viéitez al saber que ésta última afronta un drama como el que ella padece desde hace 8 meses. En diciembre, el exmarido de Bárbara García asesinó brutalmente a sus dos hijas, Amets y Sara, poco antes de entregárselas tras haber pasado la tarde con él. Días atrás, el exesposo de Rocío Viéitez mató brutalmente a sus dos hijas, Amaya y Candela, en Moraña (Pontevedra). Al día siguiente tenía que entregárselas a la madre.

Éste es el contenido de la carta abierta de Bárbara García a la madre gallega:

"Mi más sentido pésame a Rocío Viéitez. Pese a que trataron de ocultármelo mi familia y amigos, he recibido la triste noticia que me recordó a mis niñas, Amets y Sara. Yo soy su madre, Bárbara. Me encuentro con el corazón y el alma rotos al conocer lo ocurrido; se me vino de nuevo todo a la cabeza. ¡Otras dos pequeñas como las mías! Acaban de ser asesinadas por un "monstruo", su propio padre, en el que ellas confiaban inocentemente. No sé lo que sentirá el asesino, pero tristemente sí sé lo que sentimos las madres. Es un hueco inmenso, lo ves todo tan negro? Sólo lo mitiga un poco la familia y amigos que te quieren y te apoyan en todo; con que te acompañen en silencio, a veces, es suficiente. Pero debes olvidar todas las promesas políticas, los abrazos interesados; eso se apaga como las velas que ponemos a nuestras criaturas.

"Me vuelvo loca pensando lo que hice mal: seguro, Rocío, que a ti te pasará lo mismo; doy vueltas y vueltas a la cabeza y no encuentro la respuesta; eso me tortura. Hablando con las personas que me rodean me explican que no es un hecho aislado, es la concatenación de errores. Yo denuncié y quedé esperando que evaluaran psicológicamente a mis hijas, nadie me llamó, sigo esperando una disculpa, pero la administración es muy grande y dispersa, las responsabilidades se sacuden como el polvo de las alfombras, nadie quiere saber?

"En mi caso, cuando el progenitor de las menores abandonó el hogar, previa denuncia mía por maltrato psicológico, desapareció durante diez meses. Durante esos diez meses nos dejó en el más absoluto abandono económico. Regresó y pidió el régimen de visitas. ¿Alguien investiga si es buen padre, dónde estuvo, si tiene antecedentes psiquiátricos, etcétera?

"Me obligaron a entregar a mis niñas en régimen de visitas, que determinó el juez, pero, ¿no hay protocolo de actuación en estos casos?, ¿no existe la visita vigilada? Me dicen ahora que eso es imprevisible. Claro que lo es, si no, yo no hubiera entregado a las pequeñas, antes prefiero la cárcel. Muchas veces vale más curar que lamentar, sigo pensando que muchos casos se pueden evitar. Hay que proteger al menor por encima de los intereses de sus progenitores, que se lo metan en la cabeza los que legislan y los que hacen cumplir la ley: ante la menor duda, seguridad.

"Rocío, ahora, cuando todo pase, te sentirás sola en el sentido administrativo. Tu situación no se observa ante la ley, hay un vacío legal, no eres una mujer maltratada. Pero no hay mayor maltrato para una madre que te arrebaten lo que más quieres de esa manera tan cruel; tenemos el maltrato más absoluto que puede tener una madre, seguir viviendo con esta pena inmensa y este desasosiego que no lo calma nada, ni llorar aunque te duelan los ojos y se te sequen, no hay vuelta atrás. Sólo deseo que seas fuerte y encuentres personas buenas en tu camino que te guíen y te ayuden a seguir. Eso es en lo que nos apoyamos quienes sufrimos esta situación, por lo menos, a mí me reconforta ante lo duro de este momento.

"Rocío, te deseo lo mejor, muchos abrazos. No nos conocemos pero estamos unidas por el dolor".

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