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Los diputados socialistas Elsa Pérez y Marcelino Marcos Líndez se dan el sí quiero en Navia tras cuatro años de noviazgo

23.08.2015 | 11:17
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"Si supieras lo feliz que me siento a tu lado..." cantaba ayer el coro "Ecos de Castropol" en un jardín de un conocido restaurante de La Colorada (Navia) pasadas las dos de la tarde. Los diputados socialistas Marcelino Marcos Líndez y Elsa Pérez García, 46 y 35 años respectivamente, escuchaban atentos el teclado y las guitarras y la voz en vivo de este coro de mujeres y hombres, a sabiendas de que estaban a punto de darse el sí quiero ante más de un centenar de invitados. Ante pocos políticos, por cierto, y muchos amigos y familia.

La historia de amor de estos diputados socialistas por segunda legislatura consecutiva se inició hace cuatro años. Ella, es de Navia y él, de Tineo. Él fue alcalde tinetense nueve años y ella trabajó como profesora interina de primaria y en la consejería de Bienestar Social antes de ser diputada. Se conocieron en el acto de presentación de la candidatura occidental del PSOE a las elecciones de 2011 y ayer, cuatro años después, se convirtieron en marido y esposa en el mismo municipio donde se cruzaron por primera vez sus miradas: Navia.

Las invitaciones convocaban a dos de la tarde. A la una y media, las caras conocidas empezaron a acceder al recinto. En el Occidente asturiano se conoce bien la historia de "Elsa y Marce" porque son los "políticos inseparables"; los que acuden cada fin de semana, juntos, a alguna de las actividades que organizan pueblos del Occidente, desde Somiedo a Taramundi. Ayer, hicieron su aparición por separado. Él, a las dos menos cuarto. Ella, más tarde, por costumbres de novias.

Dicen sus allegados que la pareja deseaba una boda familiar, con gente cercana. Y lo fue. Del mundo político, asistieron los alcaldes de Tineo, Boal y Navia; el portavoz socialista en la Junta, Fernando Lastra, y la concejala de Oviedo Ana Rivas.

El palco estaba vestido de blanco, como las 55 sillas con lazos que se colocaron cuidadosamente detrás. A la hora que se programó la boda, el sol intentaba abrirse paso. Daba la bienvenida al recinto ajardinado una bicicleta con el lema "Just married" (recién casados). "Una boda en nuestra sociedad es un acto de unión libre", dijo el alcalde naviego, que presidió la boda, Ignacio García Palacios, quien hizo suyos los consejos del poeta libanés Khalil Gibran sobre el matrimonio, entre ellos: "ofreced vuestro corazón, pero no para que se adueñen de él".

A las 14.16 horas, los dos diputados socialistas por el Occidente ya lucían sus anillos de boda. Antes, escucharon la lectura de los artículos 66, 67 y 68 del Código Civil sobre el matrimonio y la familia. "¡Qué bonito cielo, qué bonito amor!", cantaba poco después el coro. El padrino de la novia, Abelardo García, fue el único que por unos minutos tomó el lugar del alcalde naviego para acordarse de "El Principito y la rosa". "Ama a tu rosa", le dijo al novio. "Tú lugar está a mi lado, hasta que lo quiera Dios (...)", entonaba esta vez el coro, antes de interpretar una salve rociera, la última canción matutina: "Dios te salve María (...) como tú no hay otra igual (...) olé, olé, olé; olé, olé, olé, olé, olé, olé (...)".

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