la columna del lector

Silencio abrumador

14.09.2015 | 03:34

La imagen del cadáver del pequeño aparecido en la playa fue impactante; tanto que el mundo entero se hizo eco de él moviendo los corazones. Pero inconcebiblemente quedaron en el olvido centenares de otros niños, los cristianos, que desde hace tanto tiempo vienen siendo víctimas sufrientes del horror del terrorismo islámico. Niños asesinados, amenazados, perseguidos, crucificados, decapitados, maltratados, cuyo sufrimiento quedó escondido -y sigue escondiéndose- en el silencio general del mundo. Niños cristianos olvidados, sin interés.

Lo mismo sucede con los adultos masacrados por ser cristianos: hombres, mujeres, jóvenes, adultos, ancianos, que han padecido y vienen padeciendo el sufrimiento sin límites en todas las modalidades, hasta la muerte, sin que el mundo se haya hecho eco de su padecer injusto y cruel.

Duele todo sufrimiento humano -¿cómo olvidar la muerte infligida a los gays lanzándolos desde las azoteas de las casas?-; duelen las personas que lo padecen, sean del color que sean, independientemente de sus creencias o religiones. Pero conmueve especialmente el dolor de los cristianos que han padecido y padecen en virtud de su fe, de la que no reniegan a pesar de todos los pesares. Y esta actitud heroica que los lleva a morir sin renegar de sus convicciones profundas y que debiera ser resaltada en las noticias pasa, sin embargo, desapercibida en los medios de comunicación, así como su injusto padecimiento, que parece no importar a la mayoría. Parece como si el dolor ajeno no nos incumbiera.

Con toda certeza proferiríamos gritos y llantos si esta injusticia y barbarie del Estado Islámico se acercara a nosotros haciéndonos sus víctimas. Y también con toda certeza esperaríamos y desearíamos la ayuda que no se da a esa pobre gente sufriente.

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