la columna del lector

Regala vida

23.09.2015 | 03:59

Con motivo del "Día del donante de médula ósea", que se celebra el próximo sábado, día 26, quisiera expresar mis sentimientos y mi manera de ver la donación de médula ósea.

Debido a mi enfermedad me estoy implicando todo lo que puedo en intentar difundir, concienciar a la gente de lo importante que es la donación de médula y cordón umbilical. La donación de médula, esa gran desconocida y temida. Temida tanto por los donantes, como por los receptores. Qué pasa si digo que no tiene nada que ver con la médula espinal, pues que quizá ya hayamos quitado unos cuantos miedos..., pero seguimos pensando que nos van a quitar un órgano, pues no, la médula se regenera perfectamente, buff, respiramos otro poquito...

¿Podéis imaginaros lo que para un enfermo es esperar encontrar una médula? Cuando la posibilidad en el mundo es de 1 entre 40.000. Cuando en España sólo el 0,3% de la población es donante. Eso en datos son unas 130.000 personas, a mí me parece una cifra ridícula, cuando en España cada año unas 7.000 personas son diagnosticadas con algún tipo de enfermedad hematológica. Muchos de ellos necesitarán un trasplante para poder seguir viviendo y muchos de ellos no tendrán un familiar compatible, así que tendrán que acudir a ese banco de donantes. ¿Podéis entender lo que eso significa? Que dependemos de una persona solidaria que supere sus miedos y temores, que se ponga en el lugar del otro y, sobre todo, que no mire a otro lado. Porque esto nos afecta a todos por igual, ¿quien sabe si en algún momento de nuestra vida, nosotros, nuestros padres, amigos... familiares, pueden ser los receptores?

Si donar médula puede dar miedo, necesitarla es aterrador, os lo puedo asegurar.

Así que si el próximo sábado me ves repartiendo información sobre la donación de médula, no me des la espalda..., no pases de largo..., simplemente escúchame si no sabes en qué consiste, porque luego muchos os arrepentís cuando oís de lejos de qué es la información que reparto y dais la vuelta.

Desde aquí quiero agradecer públicamente a todos los donantes. Bien sea de médula, sangre, órganos o cordón umbilical. Gracias por hacer la labor que hacéis..., regalar vida..., ¡qué bonito! y a la vez emocionante. Gracias porque, con vuestro acto solidario, muchas personas pueden seguir viviendo. Nunca me cansaré de agradecerlo. ¿Habrá algo más bonito que regalar vida?

También quiero animar y reconocer la gran lucha que están llevando a cabo las personas que están en el proceso de búsqueda de un donante o alma gemela (como nosotros lo llamamos) que están en el durísimo proceso de un trasplante y en el proceso de seguir adelante con sus vidas. Muchísima fuerza para todos ellos y no me olvido de sus familias.

Desde aquí quiero gritar bien alto que ¡donar médula, donar cordón, donar sangre salva vidas!

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