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De paseo con los vampiros

La celebración de Halloween convierte en otro carnaval el municipio gijonés, con fiestas por los barrios y negocios transformados con ambientes siniestros

01.11.2015 | 05:55
De paseo con los vampiros

"A mí no me da miedo ni la Casa del Terror de la 'Semana negra'". Con esa frase zanjaba ayer Leyre Fernández, de 6 años, cualquier duda sobre su aceptación de la fiesta de Halloween, la celebración que multiplica las brujas, vampiros y otros protagonistas siniestros por la ciudad. Un festejo que en Asturias cada vez tiene más adeptos con fiestas escolares, vecinales y negocios perfectamente ambientados.

Leyre Fernández hacía su declaración solemne mientras paseaba con naturalidad por Poniente con una vampiresa, un diminuto esqueleto y una superheroina. Los nervios no iban con ella, aunque la niña vistiera de calle y no estuviera del todo metida en el el papel para celebrar Halloween. Su "trouppe" de amigas terroríficas lo formaban Lucía Cue (10 años), Paula Cue y Sara Molina, las dos últimas también de 6 años. A ellas no las esperaba ninguna fiesta del terror de las muchas que hubo por el municipio pero no perdieron oportunidad de disfrutar de otro carnaval en la ciudad. "Es que me encanta disfrazarme", confesaba Lucía Cue, la más ambientada para la ocasión, con su capa de vampiresa y sus colmillos ensangrentados "que me pintó mi padre".

Lucía Cue, alumna del colegio Atalía, el centro que lleva más años inmerso en un programa bilingüe donde las celebraciones anglosajonas se viven con más intensidad que las asturianas, reconocía que ya había disfrutado de una gran fiesta "en el colegio, con muchos juegos y donde había hasta una casa encantada". A su lado su hermana pequeña, Paula, estaba igual de feliz vestida de mini-esqueleto. A ella tampoco le dan miedo las brujas ni los vampiros "porque sé que es todo de mentira". Y a la hora de elegir entre el carnaval o Halloween, la que no tuvo dudas fue Leyre Fernández que terció enseguida en la conversación: "Yo prefiero los Reyes Magos diez veces al año".

Tremañes, el club Santa Olaya o el Centro Municipal de El Llano fueron otros de los epicentros de la fiesta de Halloween en Gijón. Y sin temblar en Tremañes, por ejemplo, los vecinos de la Asociación San Juan Bautista se comieron tortillas rellenas de arañas o costillares convertidos en esqueletos.

Gijón no fue una excepción en la multiplicación de los rincones siniestros. En La Fresneda Halloween va camino de convertirse en festejo de tirón regional y en Luanco contraprogramaron con una "Noche de las ánimas", más asturiana.

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