"Dejar el hábito de comer en familia nos ha llevado a la obesidad"

"En España hay que volver a la dieta mediterránea que sustituya a la 'cocacolización'"

05.12.2015 | 05:02

Combatir la "globesity" o pandemia asociada a la obesidad pasa por recuperar la tradicional forma de comer productos equilibrados de la dieta mediterránea en torno a una mesa familiar, con la televisión apagada, moderando la ingesta de grasas, azúcares y sal, y sin olvidarse de la leche, que es uno de los alimentos más completos. Es hora de huir de la "cocacolización", que llena los estómagos de refrescos y comida rápida, para recobrar el gusto por las verduras, las frutas, los pescados y las carnes una vez cada quince días, receta Manuel Serrano Ríos, miembro de la Real Academia de Medicina, jefe de Medicina Interna del Hospital Clínico de Madrid, catedrático de Medicina de la Universidad Complutense y una de las primeras figuras españolas en materia de nutrición, que participó esta semana en las jornadas sobre obesidad organizadas en Madrid por la Fundación Ramón Areces y la Fundación General CSIC, cuya principal conclusión es que ya hay más de 500 millones de personas obesas en el mundo. La educación alimentaria en los colegios sigue siendo una asignatura pendiente, según el doctor Serrano.

-Dígame, doctor, cómo debemos reaccionar ante el peligro que supone para nuestra salud consumir carnes y embutidos, según nos acaba de advertir la OMS.

-La OMS no prohíbe el consumo de carne, lo que advierte es que no es bueno un consumo excesivo de más de 70 gramos al día de carne roja porque esta ingesta podría incrementar el riesgo de diversas enfermedades, incluido el cáncer. Esto es algo que ya se sabía, sobre todo respecto al cáncer de colon.

-¿Qué cantidad de carne se puede comer entonces para tener una dieta saludable?

-Habría que comer carne una vez cada quince días y no abusar tampoco de los alimentos procesados, en los que incluimos los embutidos. Lo que no hay que hacer es entrar en psicosis porque a nadie le hace daño un filete de vez en cuando.

-¿Es esta recomendación para todo tipo de carnes o sólo para las rojas?

-En general hay que moderar el consumo de todas las carnes, pero sobre todo de las rojas.

-¿En qué consiste ese estilo de vida de los países desarrollados conocido como "cocacolización", que al parecer produce la epidemia de la obesidad?

-Ese término resume los componentes novedosos y perjudiciales de la dieta occidental que se basa en el consumo de cosas llenas de azúcares, de carnes procesadas, de hamburguesas y de todo tipo de comida rápida. Hemos abandonado los hábitos tradicionales de comer en familia y de forma equilibrada, y eso es lo que lleva a la obesidad.

-¿Tan importante es comer en familia?

-¡Por supuesto! O en grupo y es fundamental olvidarse de la televisión mientras se come. Dejar el hábito de comer en familia nos ha llevado a la obesidad. La televisión es otro potenciador de la obesidad, sobre todo en niños y adolescentes, que se atiborran de bebidas azucaradas, bocadillos y apenas se mueven. No hacer ejercicio e ingerir más de lo que se gasta es el primer paso hacia la obesidad.

-¿Hay sólo un paso de la obesidad a la diabetes?

-De hecho ya se ha acuñado el término diabesidad, asociado al tipo de diabetes 2 que comienza a aparecer entre los 45 y 50 años. Sin embargo, ya se ha diagnosticado en niños y en el 90 por ciento de los casos son niños con obesidad. Se trata de una pandemia gemela. El tratamiento ideal para este tipo de diabetes comienza por perder peso.

-¿Por qué Estados Unidos, que es un país rico, es el líder en obesidad?

-Porque predomina la alimentación rápida rica en grasas saturadas, sal y alimentos procesados. El sedentarismo es además muy preocupante y pocos se toman la molestia de invertir entre 30 y 35 minutos en caminar cada día. No obstante, no es un problema exclusivo de Estados Unidos, en México es aún más dramático y vemos que la obesidad o el sobrepeso afectan de igual manera a países en desarrollo de América Latina y en la India.

-¿En qué medida influye la genética en la obesidad?

-Entre el 40 y el 70 por ciento de nuestra obesidad es genética, sobre todo en grupos étnicos de Europa.

-Somos, pues, genética y medio ambiente?

-Efectivamente. La gran pandemia de la obesidad y de la diabetes tipo 2 comenzó hace 30 años y no ha parado de crecer. Eso demuestra que la obesidad no es debida únicamente a los genes, que no cambian, sino a otros factores medioambientales, en los que incluimos la dieta de alto contenido energético, el consumo de alcohol, el sedentarismo y el estrés emocional ligado a la vida competitiva.

-¿Engorda el estrés emocional?

-No es que el estrés engorde, pero cuando uno tiene ansiedad activa una serie de respuestas que le hacen aumentar la sensación de hambre y disminuye al tiempo la sensación de saciedad. En los casos más extremos tenemos la anorexia o la bulimia, pero la ansiedad normal no tiene por qué engordar.

-¿En qué momento de nuestra vida empezamos a dar pasos hacia la obesidad?

-Desde el mismo momento de la vida intrauterina. Tras estudiar la prevalencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes y dislipidemia en los niños, se ha visto que aquellos que habían nacido a término pero con poco peso tenían un mayor riesgo de ser obesos y diabéticos. Los defectos de nutrición durante el embarazo implican cambios metabólicos en los recién nacidos y les hacen más vulnerables a desarrollar diabetes y enfermedades cardiovasculares. Sienten durante su vida intrauterina un insuficiente aporte nutritivo y el feto tiende a ahorrar energía para asegurarse los nutrientes.

-¿Cómo podemos ayudar a los niños en sus primeros pasos en la vida?

-Durante la primera década de vida de los niños debemos inculcarles una buena educación dietética desde la familia y animarles a practicar alguna actividad física porque es vital para activar o desactivar genes asociados con la obesidad.

-¿Cómo puedo mejorar mi colesterol bueno (HDL) y rebajar el malo (LDL)?

-Con una dieta como la mediterránea. Una dieta equilibrada facilita la reducción del colesterol malo y fortalece el bueno. Hoy en día también existen fármacos para rebajar el colesterol malo.

-¿Debo pedir a mi médico de cabecera que me mida mi índice de masa corporal (IMC)?

-Si el médico tiene tiempo debería hacerlo. Habría que pesar y medir al paciente, pero no me parece que medir el índice de masa corporal sea lo más eficaz porque lo que da es una aproximación al contenido de grasa corporal total.

-¿No me sentará bien conocerlo y afectará a mi autoestima que mi IMC esté tan alejado del de Naomi Campbell?

-Lo que habría que medir es el perímetro de la cintura, que además es más sencillo y no sólo indica el contenido de la grasa corporal total, sino que además apunta dónde está esa grasa. Después hay casos de obesidad que se ven a simple vista, cuando el paciente tiene 30 kilogramos por metro cuadrado es obeso y cuando tiene ya 35 kilogramos por metros cuadrados es obeso mórbido.

-¿Qué es preferible para conseguir el peso ideal, machacarme en el gimnasio o adoptar una buena dieta?

-Las dos cosas, pero no hace falta machacarse en un gimnasio y hay que saber exactamente qué tipo de ejercicio hay que realizar. Caminar a buen paso entre 30 y 35 minutos al día es lo ideal para mantenerse en forma.

-Porque si hago ejercicio enérgico no bajo peso y sólo aumento mi masa muscular, ¿no?

-Pues bienvenido sea ese aumento de masa muscular. Peso no es igual a grasa porque en el peso corporal influyen también la masa ósea y la de los órganos. Con un ejercicio moderado y una dieta saludable se puede reducir el exceso de masa corporal total y eso se refleja en el peso.

-Y si pierdo peso gracias a una dieta milagrosa cuando lo recupere ganaré grasa sin recuperar el músculo perdido. Un lío, ¿verdad?

-No hay dietas milagrosas, sólo hay dietas equilibradas que se pueden aprender muy bien en las guías elaboradas, por ejemplo, por la Sociedad Española de Nutrición.

-Supongo que habrá que recurrir a un tratamiento personalizado para hacer frente a la obesidad, ¿verdad?

-Siempre. Para hacer ejercicio y seguir una dieta siempre hay que tener en cuenta la edad y el estado físico y mental del que se pone manos a la obra para vencer la obesidad. Tan malo como comer en exceso es hacerlo mal porque eso lleva a la malnutrición.

-¿Cómo sé lo que a mí personalmente me conviene comer?

-Eso sólo lo puede saber con la ayuda de un nutricionista o un dietista, capaces de diseñar una dieta equilibrada de acuerdo con las preferencias de cada uno. Lo que pasa es que los dulces y las grasas suelen gustar mucho a todos.

-¿Habrá entonces que tirar la toalla?

-Los expertos en nutrición pueden diseñar dietas en base a nuestros gustos en la medida de lo posible, y ahí entran en juego las cantidades que se comen.

-¿Tenemos que comer entonces en plato pequeño, como decía el doctor Grande Covián?

-Comer menos cantidades de eso que nos gusta y sabemos que engorda. Grande Covián decía que el mejor alimento es el que se queda en el plato. Hay que comer con moderación.

-¿Me puede dar, por favor, unas pautas generales para una alimentación saludable?

-Hay una pauta, apostar por la dieta mediterránea, comer frutas, verduras, pescado, carne con moderación y lácteos.

-¿Por qué defiende usted la bondad de los productos lácteos que otros expertos cuestionan con el argumento de que somos los únicos mamíferos adultos que consumimos leche?

-La leche ha sido un elemento esencial en la evolución humana desde que se convirtió en agraria y se produjo una mutación en el gen de la lactasa que digiere la lactosa. La leche es un alimento muy completo que se debe tomar en dosis de dos vasos al día si uno no tiene intolerancia a la lactosa. Además, se pueden tomar yogures probióticos que ayudan a la microflora intestinal, órgano que regula funciones del organismo relacionadas con el metabolismo, y yogures prebióticos con fibra que actúan a nivel del colon.

-¿Cómo cree que se debe combatir la obesidad en nuestro país, un problema que ya comienza a preocupar?

-Echo de menos que en los colegios no se imparta educación nutricional y que no haya más dietistas y nutricionistas en los centros de salud. En España hay que volver a la dieta mediterránea, que es la que previene enfermedades como la diabetes, la obesidad, dolencias cardiovasculares y ciertos tipos de cánceres. Hay que sustituir la "cocacolización" por la colonización de la dieta mediterránea.

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