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Fallece a los 85 años Marcelo García, el último referente histórico del PSOE gijonés

Nacido en Sotrondio de familia minera, luchó contra el franquismo, sufrió la represión y recibió las medallas de plata de Asturias y de Gijón

09.12.2015 | 04:28
Marcelo García en una imagen de 2010.

Ha muerto a los 85 años de edad Marcelo García Suárez, uno de los referentes históricos del socialismo asturiano y sobre todo del partido en Gijón, donde ostentaba el título de presidente. Marcelo García, que padeció problemas cardíacos en los últimos años de su vida, "se estaba apagando lentamente", comentaron anoche algunos allegados, tras conocerse el fallecimiento.

Marcelo García nació en Sotrondio el 3 de octubre de 1930, en el seno de una familia de mineros de la cuenca del Nalón. Su abuelo materno, al que apodaban "Balín", librero, fue alcalde de San Martín del Rey Aurelio. Su padre le inculcó los valores del socialismo y él mismo vivió de muy niño los sucesos de la Revolución de 1934, cuando presenció como quemaban la Casa del Pueblo de su localidad natal.

El mismo año de la revolución de octubre quedó huérfano de madre y su padre sufrió prisión, en la cárcel de El Coto, a causa de la revuelta minera, por lo que le tocó ir a vivir, junto con sus hermanos Vicente, Arquímedes y Arcadio, con su abuela, Pepa "La Roxa, una mujer de carácter que tuvo once hijos, cinco de los cuales, entre ellos el padre de Marcelo, participaron de forma activa en el sindicato de la minería, el SOMA.

A los 14 años empezó Marcelo a trabajar, bajando madera del monte para el pozo Sotón, en el que entró en plantilla al cumplir los 16, donde ya empezó a dar muestras de su carácter reivindicativo. "Al poco de llegar empezamos a protestar porque sólo había agua caliente para encargados, jefes y oficinas. Nos encerramos en la casa de aseo tres o cuatro días. Llegó la brigadilla de la Guardia Civil y nos seleccionó a diez o doce. Nos dieron una buena paliza, pero aguantamos y terminaron poniendo agua caliente", relató a este periódico en sus memorias.

El que con el paso del tiempo se convertiría en destacado dirigente socialista, sufrió la represión de la posguerra. Colaboró con los fugados y se granjeó desde joven "fama de rojo", según él mismo contó en varias ocasiones. "Ten cuidado, que estás controlado", le dijo un agente de la Guardia Civil cuando entró a trabajar en la mima La Camocha, en Gijón. Pronto se significó en la lucha obrera: participó en las primeras huelgas mineras de 1957 y se afilió al PSOE. En esa época colaboró con el anarquista José Luis García Rúa en el grupo de teatro "Gesto" y en la academia obrera de la calle de Cura Sama, donde se formaron tantos cuadros de la izquierda gijonesa de época de postguerra.

Por sus ideas políticas y su militancia intachable, sufrió varias detenciones y 13 meses de cárcel durante el franquismo. Curiosamente, y pese a profesar el ateísmo, se casó por la iglesia con Encarna Vega, peluquera, su inseparable Encarna, cuyo fallecimiento en 2007 supuso un duro golpe para el histórico socialista. Marcelo siempre justificó esta boda religiosa en el hecho de que "si no estábamos casados no le dejaban a ella entrar a visitarme a la prisión". Los casó el cura de San Lorenzo, a las ocho de la mañana.

Muere Franco, se produce el advenimiento de la democracia y Marcelo García contribuye activamente, desde finales de los años sesenta, en la reconstrucción del PSOE asturiano. En esa época toma contacto con los socialistas sevillanos, Felipe González, Alfonso Guerra y Luis Yáñez, que se harían con el mando del partido y lo llevarían a ganar las elecciones tras el hundimiento de la UCD de Adolfo Suárez. "A Felipe lo trajimos a Tarna y le convencimos para que se presentara a secretario general del partido", solía contar Marcelo, quien después se convertiría en principal valedor de la candidatura de Vicente Álvarez Areces como candidato a la alcaldía de Gijón , tras el envaramiento de José Manuel Palacio y su enfrentamiento con los socialistas gijonés, que le habían alzado al principal sillón municipal.

Junto con Otones, otro histórico de la lucha antifranquista, recibió la medalla de plata de Gijón en 2003. Ese mismo año recibió idéntica distinción por parte del Principado "como ejemplo claro de quienes sufrieron la cárcel y represalias por sus ideas políticas".

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