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Sanz califica de "regalo inmenso" a los primeros diáconos casados de Asturias

El Arzobispo ordenó a los hasta ahora seglares Juan Antonio Blanco y Alberto Fernández ante sus esposas e hijos en una misa multitudinaria

14.12.2015 | 04:40

El Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, calificó ayer de "regalo inmenso e inmerecido" el nombramiento de los dos primeros diáconos casados de Asturias: el avilesino Juan Antonio Blanco y el gijonés Alberto José Fernández. El prelado, que inauguró en la Catedral el Año Santo de la Misericordia, anunció que con los nuevos ministros permanentes "llega el mensaje de la alegría". Sanz Montes dedicó parte de su homilía, seguida por cientos de personas, a definir este sentimiento. "La alegría no es una mueca del rostro, no es algo postizo que se alquila o se presta, sino que responde a la paz interior de quien mira sin miedo las circunstancias cotidianas". A lo que agregó: "El mundo necesita alegría con mayúsculas".

El máximo representante de la Iglesia asturiana también tuvo palabras para el obispo auxiliar Juan Antonio Menéndez, quien tomará posesión de su nuevo cargo como obispo de la diócesis de Astorga el próximo sábado día 19. "No olvides volver a tu casa, siempre abierta para ti, cuantas veces necesites y desees", manifestó.

El acto comenzó a las cinco y media de la tarde en la iglesia de San Tirso, donde Jesús Sanz Montes leyó la introducción de la bula de convocatoria del Jubileo de la Misericordia, ya pronunciada el pasado martes en Roma por el Papa Francisco. A continuación tuvo lugar una procesión hasta la Catedral, cuyo interior estuvo abarrotado de fieles. Entre ellos, sentados en primera fila, los familiares de los dos diáconos casados: Juan Antonio Blanco (de 57 años, vinculado a la parroquia avilesina de San Nicolás de Bari y padre de dos hijos; el mayor, Juan José, de 25 años, es sacerdote) y Alberto José Fernández (de 48 años y padre de dos hijas de 17 y 15 años). Ambos podrán celebrar bautizos, bodas y exequias, además de predicar las homilías de los domingos. Sin embargo, no tendrán autorización para confesar o administrar el sacramento de la unción de los enfermos. La figura de diácono permanente -incluye un período de preparación básica y tres años de estudios teológicos- se diferencia de la del sacerdote en que la primera puede militar en partidos políticos y sindicatos, así como ejercer cargos públicos de representación.

"Ellos responden a una llamada que desde su vocación bautismal y matrimonial han ido poco a poco madurando. Fueron llamados a la vida, a la fe y al amor al formar una familia que Dios ha bendecido con hijos (...). Ellos no han sido llamados al ministerio presbiteral, pero sí a dar el alto testimonio de la caridad desde su ministerio de diáconos", expuso Sanz Montes.

Junto al avilesino y el gijonés, el Arzobispo de Oviedo también nombro diácono, en este caso transitorio, a Ernesto Schnaas, miembro de la Asociación eclesiástica Lumen Dei. El acto, seguido con emoción por sus familiares y más de un centenar de sacerdotes, consistió primeramente en preguntar a Marcelino Garay, la persona encargada de la preparación de los dos diáconos casados, sobre la capacidad de los aspirantes. Tras ello vino el momento de la postración -en el que los diáconos permanecen tumbados en el suelo boca abajo-, que duró casi cinco minutos, la imposición de manos y por último la recepción del Evangelio.

Durante el oficio, Jesús Sanz Montes elogió al que durante dos años y medio fue su mano derecha en la institución eclesiástica: Juan Antonio Menéndez, nueva prelado de Astorga. "Donde no llegaba yo, él llegaba. Lo que no sabía yo, en él Dios me lo enseñaba. Cuantas cosas yo no podía hacer, él lo hacía posible". "Doy públicamente testimonio de cómo siendo distintos, desde que nos conocimos ha habido un reconocimiento sencillo y gozoso del don de sabernos hermanos", proclamó. Pese a las penas, el Arzobispo anunció que la diócesis de Asturias y de Astorga "seguiremos ayudándonos". La homilía supo pues a despedida, aunque San Montes insistió que no era un adiós, sino un hasta pronto. "Le acompañaremos en el viaje de ida, dejando a buen recaudo el camino de regreso", sentenció.

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