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Un otoño inverso, del frío al calor, acaba en el diciembre más cálido desde 1973

La estación, que comenzó muy fresca, culminó en el noviembre más caluroso de las últimas cuatro décadas y registró un 22% menos de lluvia de lo normal

19.12.2015 | 21:42
Un otoño inverso, del frío al calor, acaba en el diciembre más cálido desde 1973

Esta es la historia del tiempo al revés. El otoño se despide en las primeras horas de la madrugada del próximo martes dejando tras de sí una evolución abiertamente inversa a la pauta atmosférica propia de esta época. Cada vez más calor a medida que avanzaba la estación, septiembre fue muy frío, octubre "normal", noviembre "muy cálido" y este mes va camino de ser el más caluroso desde 1973. El balance estacional que ayer presentó el delegado en Asturias de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Manuel Mora, habla de un otoño que en conjunto ha sido anormalmente caluroso, con un promedio de temperatura de 13,8 grados que se sitúa 0,4 grados por encima del valor considerado habitual, y seco, porque ha llovido un 22 por ciento menos de lo que se considera lógico en este punto del año.

Diciembre es primavera a este lado del Norte de España, con los primeros dieciocho días del mes a una media de casi doce grados que superan el promedio normal de abril, se aproximan al de mayo y hacen decir a Mora que si no cambia mucho la situación -y se prevé que los termómetros sufran un bajón el próximo domingo, pero no muy prolongado- "este diciembre puede ser el más cálido" del que hay noticias desde 1973. Considerando que el récord histórico de temperatura media mensual en este mes está fijo en 12,2 grados desde 1989, éste de 2015 está tendiendo a "extremadamente" caluroso y seco. El "déficit de precipitaciones" está siendo "más marcado aquí que en otras zonas de España", con apenas cuatro litros por metro cuadrado recogidos en dieciocho días en los que el valor habitual son 50,4, aunque seguramente se superará el diciembre más seco del que hay memoria en Asturias, el de 1991, con 4,6 litros en todo el mes.

Así culmina un otoño que desde el frío de septiembre ha ido aumentando progresivamente sus contradicciones con los valores normales de temperatura. Así, el mes pasado fue el noviembre más caluroso desde 1972, con una media de máximas de 17,3 grados en Oviedo, con un promedio anómalo de 15,1 y un insólito tope de termómetro de 26,1 medido el 8 de noviembre en el aeropuerto, que pasa por ser el valor más alto en ese mes desde 1968. Las horas de sol repuntaron un nueve por ciento sobre los valores normales del otoño, en torno a un cuarenta en noviembre, y todos los datos conducen al calor anormal de un año que en su conjunto marca hasta ahora en Asturias 13,9 grados de media, 0,4 más de lo habitual, pero que gracias a las copiosas nevadas de febrero y a las precipitaciones de la primera parte del ejercicio continúa siendo más húmedo de lo normal. El año hidrológico, que empieza a contar en septiembre, se resiente con un déficit de precipitación cifrado en un veinte por ciento.

Buena parte de la culpa es del tiempo anticiclónico y al predominio de las altas presiones con insólita persistencia entre el 1 de noviembre y estas alturas de diciembre. Mora lo llama "anomalía de presión. No es habitual tanta persistencia, pero es pronto para abordar una explicación concluyente. Este otoño es seco y cálido, aclara el delegado de la Aemet, pero dentro de lo desusado de sus valores éstos "se aproximan más a lo normal que a lo extraordinario". El año 2014 aún está por encima de 2015 en temperatura media en el conjunto del país, aunque "para extraer cualquier conclusión sobre las causas es necesario tener un patrón definido que sea persistente durante muchos años. Para poder ver tendencias en el clima, al menos treinta", remata. Tiene el tiempo "una variabilidad natural que hace que no todos los años sean iguales. Habrá que hacer estudios posteriores". Respecto a la insistencia del último episodio anticiclónico, "tenemos, de momento, una interpretación muy provisional. Conocemos la causa -el anticiclón-, las razones son más complicadas." Se requieren estudios más complejos, concreta, para saber hasta qué punto es ésta la repercusión de los coletazos de fenómenos meteorológicos relativamente lejanos, como "El niño", el calentamiento del Pacífico Sur, o las fluctuaciones de presión de la "Oscilación del Atlántico Norte".

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