La columna del lector

Sí, adiós a las bodas de oro

08.01.2016 | 04:09

Recientemente, aquí, en el extraordinario dominical, se publicó un interesante y documentado reportaje titulado "Adiós a las bodas de oro" en los matrimonios, que ya no son duraderos como antes, para siempre y hasta que la muerte los separe. Esto, hoy, suena a chiste o chufla, porque las separaciones suelen ser por una nimiedad, una tontería o un capricho, por lo que sea, porque el matrimonio se ha formado sobre una base ficticia, equivocada, sin el conocimiento y responsabilidad que el hombre y la mujer han de saber y tener al culminar su noviazgo con la unión matrimonial. Y, sobre todo, amor, un amor verdadero, idealizado, para afrontar y soportar muy unidos, ella y él, por fuertes temporales de la vida, tan frecuentes, duros, tremendos y, en ocasiones, tristes, dolorosos y hasta desgarradores. Pero todo ello se lleva y soporta cuando el matrimonio tiene por base ese amor verdadero que evita ese naufragio y soporta esos fuertes temporales de la vida, que incluso lo fortalecen y le hacen más sólido.

Sí, los matrimonios estables y duraderos van a menos cada vez más. A velocidad de vértigo, con la tragedia que supone sobre todo si hay hijos, que son los que verdaderamente pagan las consecuencias de unos padres irresponsables que nunca debieran haber unido sus vidas y formar un equivocado matrimonio. Que en tantos casos genera esa violencia y agresión machista que debiera tener una penalidad máxima, pues su incremento es cada vez mayor y preocupante. Y si las rupturas matrimoniales son cada vez mayores y van a más, las bodas de oro de un matrimonio pasarán a ser mañana historia y pasado de unas generaciones que serán calificadas de arcaicas y ridículas.

Afortunadamente, esto hoy no ocurre, sino que se reconoce y valora como se acaba de hacer, por ejemplo, aquí, en LA NUEVA ESPAÑA, en un importante reportaje de una gran valoración y trascendencia, con la mención de ese feliz matrimonio mierense, de José Avelino Llaneza y Enedina González, cuyas bodas de oro ha descrito tan bien la fina pluma de Basteiro. Y de bodas de oro tiene uno una larga y feliz experiencia, que se remonta ya al 30 de septiembre de 1999, fecha en que celebró las suyas, "Dei gratia".

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