La columna del lector

El sistema educativo

03.02.2016 | 03:56

Llevamos muchos años teniendo cambios o reformas de las leyes educativas en nuestro país, pero ¿han surtido efecto?, ¿han llegado a conseguir lo que de verdad tendría que pretender la educación? Creo que no. Creo que el sistema educativo que tenemos únicamente se basa en los contenidos, con lo que, al fin y al cabo, no se ha desarrollado o evolucionado nada.

Nuestros padres iban a la escuela a aprender a leer, sumar, geografía, nosotros íbamos a la escuela a aprender a leer, sumar, geografía, y nuestros hijos van a la escuela a aprender a leer, sumar, geografía; entonces ¿en qué ha cambiado?

Un cambio sería ver cómo nuestros hijos llegan del colegio con ganas de buscar información sobre algún tema del que hayan estado hablando en el colegio, porque eso implicaría que llegan con ganas de seguir aprendiendo.

Está claro que lo básico tiene que aprenderse, con mayúsculas, porque creo que eso es lo que se debería hacer y no se hace. Nuestros hijos deberían aprender a aprender. Y ¿por qué creo que no se hace? Porque para eso lo que se debería premiar es la capacidad de descubrir, de reflexionar, de colaborar con los demás, de construir sus propios apuntes a base de sus inquietudes sobre la materia. Pero eso no se hace. Sólo se premia la capacidad de memorización y de saber plasmar en un papel todos los conceptos.

Y ¿qué pasa con esos estudiantes que saben los conceptos pero no son capaces de plasmarlos en un papel como se supone que exige la ley?

Pues en el caso anterior es donde se ve la capacidad del docente de saber motivar al alumno para que pueda ser capaz de desarrollar sus conocimientos de forma natural, y así se vea cómo ha aprendido.

Pero claro, eso es mucho trabajo para alguien que ve esto como un trabajo difícil de llevar, y no como una profesión que se ha elegido por vocación, porque en realidad ¿cuántos alumnos hay en las facultades de Educación por vocación? Ahora bien, tampoco creo que ellos tengan la culpa, porque también han sido alumnos del sistema educativo español, que lo único que crea son robots capaces de memorizar y con los únicos pensamientos de estudios futuros mirando las salidas profesionales que puedan tener, sin pararse a ver si de verdad tienen o no aptitudes para ello.

Por todo ello, creo que deberíamos pararnos a pensar en nuestros hijos y en su futuro.

¿Queremos que sean felices desarrollando el trabajo que de verdad les gusta y que son muy aptos para desarrollarlo? O por el contrario ¿queremos que sean unos adultos tristes o agobiados por tener que desarrollar un trabajo que lo único bueno que les aporta es un sueldo alto al final de mes?

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