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Cospedal, de incógnito por Covadonga

"Fue muy atenta y bromeamos sobre quién iba a gobernar", relata Francisco Viesca, uno de los que trataron con la secretaria del PP

21.02.2016 | 04:41
Francisco Viesca, "Kiko", en la barra de la cafetería que visitó María Dolores de Cospedal.

De tapadillo. Así se paseó ayer la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, por el santuario de Covadonga, en Cangas de Onís. La política no iba oculta bajo ninguna vestimenta especial, pero evitó llamar la atención en lo que era una visita privada como la de tantas otras personas, animadas por el espléndido día de sol y buenas temperaturas.

De Cospedal llegó dentro de un grupo de nueve personas formado por tres parejas y tres chavales. La también presidenta del PP de Castilla La Mancha estaba acompañada de su marido, Ignacio López del Hierro, del empresario Blas Herrero y de otros tres adultos, dos mujeres y un varón, además de por los jóvenes.

Visitaron la santa cueva y estuvieron en la tienda de recuerdos que hay en el transcurso de "la escalera de las promesas", donde se confundieron con las muchas personas que en ese momento -el mediodía, "hora punta" en el santuario- había en el lugar. Quién sabe si Cospedal se encomendó a la Santina para la tarea que enfrenta su partido en el próximo Ejecutivo nacional, tanto en la oposición como en el gobierno. La popular y sus acompañantes se refrescaron en la cafetería del Gran Hotel Pelayo en un momento en que Francisco Viesca, más conocido como "Kiko", estaba solo detrás de la barra y con bastantes clientes.

"La reconocí y le expresé el gusto. Fue muy atenta", relató el trabajador, que bromeó con la secretaria general de los populares sobre quién gobernará finalmente en España. De Cospedal no se pronunció al respecto y corroboró a varias mujeres que estaban en la cafetería que sí, en efecto, era ella.

El grupo le pidió a Viesca una recomendación para comer por la zona y con la misma discreción que llegó se fue.

Al empleado del hotel, que fue concejal del Partido Popular en Onís, le hubiera gustado entablar una conversación más larga con la líder de su partido, pero el ajetreo del momento y sus obligaciones para atender a los numerosos clientes se lo impidieron. Pese a que les remitió a Cangas de Onís para deleitarse con la cocina de la zona, nadie aseguró haber visto a Cospedal por la villa.

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