"Nos metieron una puñalada", se quejan los despedidos de Tragsa

Los 18 veterinarios destituidos exigen al Principado que pase "de las palabras a los hechos" y los incorpore al Serpa

21.02.2016 | 04:41
Por la izquierda, José Manuel Llompart, Emilio Noval, Alfonso Millana, María José Barbón, José Alberto Rodríguez, Carlos Redondo, María del Mar Obaya y María Amor Fernández, ocho de los veterinarios despedidos por Tragsatec, en Oviedo.

"Nos metieron una puñalada trapera y se rieron del Gobierno regional". Los 18 veterinarios despedidos por Tragsatec, filial del grupo público Tragsa, no pueden ocultar su cabreo. Primero fueron destituidos por una supuesta caída de la carga de trabajo y ahora la empresa ha contratado a 24 nuevos empleados para hacerse cargo de la campaña de saneamiento ganadero. "Es una vergüenza; después de echarnos, tardaron quince días en poner un anuncio en Infojobs", denuncian. Los afectados por el ERE se quejan además de que "nadie haga nada cuando la compañía ha incumplido flagrantemente el pliego de condiciones". Por eso, exigen al Principado que pase "de las palabras a los hechos", en referencia a la promesa de incorporarles a partir del año que viene a la Sociedad de Servicios del Principado de Asturias (Serpa). "Nos encontramos en tierra de nadie y lo único que queremos es trabajar", claman.

De los 18 veterinarios despedidos en diciembre, 17 fueron subrogados en 2005 a Tragsatec por parte de la consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales. "En su día prometieron a 51 personas el oro y el moro con Tragsatec y mira ahora", protesta Emilio Noval. Hasta finales del año pasado, los subrogados en la empresa pública eran 46. Con el ERE nacional, se cargaron a 17, todos ellos entre 50 y 61 años. "Desde que llegamos nos tenían sentenciados y cuando pudieron nos largaron. Pero con esta edad, ¿a dónde vamos ahora?", lamenta Noval, que lleva más de 30 años dedicado al saneamiento.

Esa trayectoria profesional se echa en falta en algunas ganaderías asturianas, que se han negado incluso a recibir a los nuevos veterinarios. "Hay mucha desconfianza. Algunos tratantes ya han comunicado a la Consejería que en sus cuadras no iba a entrar gente sin experiencia", asegura María José Barbón. Y es que los 24 contratados carecen de un curso de diagnóstico de la tuberculosis. "La campaña va a perder en calidad, porque no es lo mismo tener a gente contratada en base a un concurso de méritos que a través de un anuncio en Internet", opina Alfonso Millana.

En este sentido, los despedidos destacan que la carga de trabajo aumentó el año pasado en Asturias, debido al incremento de reses y a casos de tuberculosis. "Lo que querían era echarnos y hacer contratos precarios y eventuales como los de ahora", concluye Carlos Redondo.

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