Daniel Guerra: "El debate territorial es ahora casi el mismo que en 1932"

El profesor señala que los nacionalismos vasco y catalán vienen ya del siglo XIX

22.03.2016 | 04:37
Daniel Guerra, el eurodiputado Antonio Masip y Jacobo Blanco, decano del Colegio Asturiano de Politólogos y Sociólogos, ayer, en el RIDEA.

"El debate territorial es ahora casi el mismo que en la Segunda República. El nacionalismo no se cerró y la fórmula del estado integral con las autonomía no resolvió la cuestión. Estamos igual que en 1932 y en 1978". Daniel Guerra Sesma, profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Sevilla, y exprofesor de la Universidad de Oviedo, presentó ayer en el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) su último libro: "El pensamiento territorial de la Segunda República española".

Se trata de una recopilación de 20 textos políticos de diversos autores de aquella época en la que se analiza el problema territorial en España. "La cuestión ya viene del siglo XIX, cuando el escaso desarrollo económico, político y social de España fue mucho más limitado que el francés y el alemán. Eso hizo que los territorios más industriales y con mayor riqueza, el País Vasco y Cataluña, surgieran sentimientos nacionales distintos al dominante, al español. Y esto se ha ido manteniendo", explicó Guerra.

El nacionalismo español, según el profesor, se distingue del alemán y el francés en que "cuando ellos piensan en reordenar sus sistema federal, piensan en reorganizar la administración para mejorar su funcionamiento. Pero en España no se trata sólo de reorganización del Estado y de la Administración, sino que el problema lleva implícita la variable de resolver los sentimientos identitarios distintos, que es lo que perjudica el debate terrritorial y que se alcancen consensos", señaló.

España no reconoce las reclamaciones políticas de vascos y catalanes. Pero estos a su vez tienen el problema añadido de que sus sociedades también están divididas, lo que les hace débiles. Manuel Azaña veía, en 1932, que el nacionalismo catalán era un problema político al que había que dar una solución política en forma de estatuto. José Ortega, por su parte, entendía que eso modificaba la planta política del Estado, y que por tanto debería de ser aceptado por el conjunto del país. Pero además, se trata de un sentimiento identitario y por tanto una cuestión antropológica. Conceder el estatuto sería una solución sólo temporal, porque pedirían más., continuó Guerra.

"Como ven, el mismo debate que hoy en día", afirmó el profesor, quien también señaló que el PSOE "nunca fue un partido federalista, nunca creyó en el federalismo".

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