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JUAN MANUEL | Exjugador del Real Oviedo y comerciante | Memorias y 2

"Dejas el fútbol y es como si te cubriera un manto, aunque yo seguí recibiendo mucho"

"La Segunda es complicada, pero no descarto nada sobre subir, sobre todo si hay mentalidad de trabajo y seriedad"

04.04.2016 | 04:05
José Manuel, en la calle Uría, con LA NUEVA ESPAÑA.

Juan Manuel, veterano del Real Oviedo, culmina sus "Memorias" para LA NUEVA ESPAÑA evocando sus etapas sucesivas de futbolista y de comerciante.

Una familia. "El Oviedo era el equipo que yo quería y en él tuve muy buenos amigos y compañeros. Éramos como una pandilla, o más, como una familia en la que nos apoyábamos mutuamente. Cogí de presidentes del club a José María Velasco Álvarez, Chuché, que era allerán, de mi zona, y a Rubio Sañudo, un paisano de arriba abajo. También hubo una gestora, con Félix Serrano, de la empresa de Anís de la Asturiana, y que fue alcalde de Oviedo. El fútbol ha cambiado afortunadamente para mejor y la preparación es ahora muy importante, y se mima mucho la alimentación, que antes solamente dependía de que hubiera algún entrenador estudioso sobre ello, pero casi nadie te orientaba. Como yo tenía que basarme mucho en la fuerza física, siempre tenía que estar muy pendiente de cuidarme. No me gustaba ni salir, porque siempre he sido más bien casero, ni la bebida, así que en ese sentido no tuve que hacer sacrificios. Antes se entrenaba menos y cuando por alguna circunstancia no jugaba un partido, entrenaba un poco más para estar preparado. Si no juegas, no tienes la misma forma del que juega, porque los partidos son los que te dan la forma y la colocación. Y tenía que trabajar más que otros que eran técnicamente mejores porque si me pegaban en la espinilla y se me iba el balón un metro o dos más allá tenía que hacer el esfuerzo de alcanzarlo. Otros, en cambio, tenían mucha técnica y paraban el balón en seco. Lo mío fue a base de trabajo y, lo vuelvo a repetir, de la afición, que me ayudó mucho".

Campo estrecho. "Estuve en la selección nacional sub-21 amateur y ahí jugué con Reina, Rodri, con otro Rodri del Sevilla, Uriarte del Bilbao, Grosso, De Felipe, etcétera. Fueron 16 partidos internacionales y en un Campeonato del Mundo en Italia perdimos por la moneda, empatados con Alemania. Jugamos en el campo del Génova, que yo conocía bien cuando fue el Oviedo a aquella eliminatoria de la UEFA. Era un campo estrecho, que es más peligroso porque en uno normal tienes más campo para parar la pelota, pero en uno como el del Génova había que ir rápido o despejar sobre la marcha para que no se te echaran encima".

Un balón al palo. "Nuestra rivalidad con el Gijón era como siempre, pero recuerdo un partido en el Tartiere en el que el entrenador me mandó marcar a Pocholo, que era el cerebro del Sporting. Y me dediqué a marcarle para que no la armase, pero no sé cómo me arreglé que me presento en el área y se la doy a Galán, que me la devuelve. Entonces me meto en el área delante de García Cuervo (creo recordar que era él), le driblo y tiro, pero me pega en el poste y me sale para fuera. Estuve una semana sin poder dormir. Habíamos quedado a ceros, pero aquello fue uno de mis mayores disgustos. Para mí, marcar al Gijón era importante, y lo digo como una cosa sana".

Bajar peldaños. "En el 1976, a los 35 años, me da la baja el Oviedo. Me viene a buscar el Caudal, pero como tenía tan buena experiencia con el Oviedo, el equipo que me había satisfecho, preferí dejarlo ahí. Y eso que al Caudal de Mieres le tenía, y le tengo, una simpatía enorme y soy seguidor suyo. Se dice que cuando uno deja el fútbol se le acaba todo y se le cierran todas las puertas. Yo no puedo decir eso porque seguí recibiendo mucho de la gente de Oviedo, que siempre me ha querido. Pero sí se puede decir que al dejarlo, porque es ley de vida, es como si te cubriera una tela, un manto. Bajas varios peldaños, pero como necesitas un medio de vida hay que replanteárselo todo y con cuidado. Tenía un taller de electricidad con otro amigo, en la avenida de Colón, y luego monté en la plaza de la Paz una tienda de electrodomésticos e instalación de cocinas y ahí estuve seis o siete años. Había mucho comercio de electrodoméstico y tenías que invertir mucho para ganar poco, pero no me quejo. Ahora, cuando vi que la cosa se ponía un poco agria, fue cuando cambié. La suerte que tuve fue poder comprar el local de la calle Doctor Casal, y fue porque un gran amigo me ayudó, y jugándosela él. 'Tú lo compras porque lo digo yo', me dijo, y le estaré agradecidísimo toda la vida. Yo tenía unos ahorros, pero no llegaban, y él me respaldó. Empecé con un negocio de revista y librería y luego pasé a la ropa deportiva, pero la tienda era pequeña y esa ropa tiene mucho volumen, sobre todo la de nieve".

Un fichaje. "Gracias a otro amigo de Oviedo fui a Valladolid a conocer una tienda de ropa de ceremonia, de bodas, una tienda importante. Y sucedió que el dueño de esa tienda no estaba aquel día y por casualidad entré en el comercio de al lado, que era de lo mismo. Y aquel otro dueño, sin saber nada de mí, me atendió como si fuéramos conocidos de toda la vida. Me fue guiando y durante años comprábamos juntos a mayoristas o nos intercambiábamos género. Yo creo que Charmé fue la primera tienda en Oviedo especializada en esa ropa de bodas y empecé en un tiempo en el que los novios estaban pasando de casarse con un traje nuevo para la ocasión a utilizar un traje de ceremonia. Eso llevaba a que el padrino también lo utilizara, para ir conjuntado, y lo mismo el padre, o los hermanos o los testigos. No es un negocio fácil. Por un lado, tienes que estar a la última y todo el tiempo viajando y renovando el género. Por otro, debes tener mucho cuidado de que al sumar varios conceptos no se te disparen los precios hacia arriba. Hay que hilar fino y si quieres dar buen género es complicado. Pero también tuve la suerte de que un viajante me asesoró y me dijo: 'Vete a tal tienda del Ferrol y ficha a una chica que hay allí, porque conoce muy bien este género y además se va para Oviedo, a casarse'. Y así fue como hice un fichaje, el de Marián, que lleva veinticinco años con nosotros, y ahora está con mi hija, después de que yo me jubilara. Me casé en el año 1969 con Elena Menéndez Fernández, de Cabañaquinta, y tenemos dos hijas, Elena y Cristina, y cuatro nietas, Paula, de 11 años, hija Elena, y Claudia, de 8 años; María, de 6, y Carlota, de 3, hijas de Cristina, que trabaja en Madrid".

Mirando hacia Primera. "Soy socio del Real Oviedo desde 1967. Me hice a la vez que Prieto y Tensi, que venía del Alcázar de Sama. Lo he seguido siempre y cuando bajó en 2001 fue un dolor grande porque el Oviedo no se merecía eso. Ahora mismo, con Slim estamos más amparados en lo económico y mientras llega la subida estás mirando hacia arriba. La Segunda es complicada, hay mucho equipo en un círculo de cuatro o cinco puntos, pero yo no descarto nada, sobre todo si hay mentalidad de trabajo, seriedad y honradez. Y los chavales jóvenes tienen oficio y entrega".

La misma moneda. "Volvería a hacer lo que hice en el Oviedo porque soy de ideas fijas, aunque quizás podría mejorar cosas. Y puedo mencionar a toda aquella gran familia uno por uno, pero especialmente quiero tener presente a Carrete, que está un poco delicado de salud. Es el día de hoy que hay personas que me reconocen. El otro día, en el Centro Médico, un doctor que tiene 52 años me dijo: 'Yo te vi jugar en el Tartiere cuando tenía 11 años y me gustaba tu forma de jugar'. Es emocionante. A veces te das cuenta de que alguien te reconoce pero no se atreve a decirte nada por timidez o por miedo a que te lo quites de encima. En esos casos siempre digo lo mismo: 'Para mí el mayor placer es saludarle a usted, porque usted es lo más grande que hay para mí; porque cuando usted aplaudía, eso era oro para mí y tengo que devolverle a usted con la misma moneda, o incluso con más'".

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