07 de junio de 2016
07.06.2016

Casarse en una nube

Los santanderinos María Gómez y Paco San José se dieron ayer el "sí, quiero" en la cima del Picu Urriellu

07.06.2016 | 03:55
Casarse en una nube

Si bien es verdad que todos los novios viven su enlace como en una nube, en el caso de Francisco San José y María Gómez ha sido literalmente así. Una boda en el cielo. Porque estos dos santanderinos se casaron ayer en la cima del mítico Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes. Nunca antes lo había hecho nadie. "Llevamos trece años juntos. Yo quería casarme, pero ella no porque decía que estaba a gusto así, así que tuve que idear algo muy exagerado para convencerla, algo a lo que no pudiera negarse. Tuve que llevarla a la cima del Picu Urriellu para que me diera el sí". Así lo cuenta Paco San José, músico, profesor de música, escritor, piteru (intérprete de pitu montañés, una especie de clarinete requinto), montañero aficionado y amante de los Picos de Europa. "Costó llegar, sobre todo por el mal tiempo, pero mereció la pena. Fue muy bonito y emocionante. Estamos encantados", señaló el recién desposado, ya de vuelta en el refugio de la vega de Urriellu.

María y Paco son aficionados a la montaña. De hecho, ambos habían subido ya antes al Picu (él dos veces, ella una). Ayer se embarcaron en la aventura de su vida. Habían dormido en la noche del domingo en el refugio de la vega de Urriellu. A primera hora partieron hacia la cima del Picu. Y ni el viento, ni la lluvia, ni la nieve, ni el granizo, que de todo padecieron ayer, pudieron echarles para atrás. Y eso que Paco se temió lo peor a mitad del camino: "El tiempo estaba tan malo que pensé que los guías iban a decidir que diéramos la vuelta".

Los guías de Tocando Cumbre acompañaron a los novios y los testigos, Joaquín Arnaiz y Luis Díaz, que hicieron también las veces de músicos y que sellaron la unión al son de una jota montañesa. No hubo al final madrina, porque la elegida enfermó hace días. Pero como la legislación española no exige la figura de los padrinos, el evento siguió adelante. También tuvo que mostrar sus dotes de escaladora la oficiante, la edil de Somos Cabrales, Elena Martínez, hija del mítico guía del Urriellu Alfonso Martínez, quien junto a su hermano Juan Tomás abrió la vía más utilizada para hollar la cima del Picu. Acompañada por su marido, el guía Cipriano López, pronunció unas emotivas palabras: "Soy hija de todo un mito unido a este precioso Picu. El amor de mi padre, Alfonso, por el Naranjo fue, a buen seguro, comparable con el que vosotros sentís al celebrar vuestra unión en esta montaña única", añadió la concejala, quien deseó a los contrayentes que su "amor de altura" dure muchos años.

El novio subió con la ropa de boda puesta: pantalón de montaña y cortavientos negros y camisa blanca. Y en la cima, se sacó de una caja una chistera. La novia se llevó un paquete con todo lo necesario, incluida una capa blanca y una diadema. Como amenazaba tormenta todos abreviaron y ni siquiera hubo intercambio de anillos.

Tras los tradicionales vivas a los novios y las fotos de rigor, todos los presentes iniciaron el descenso hasta el refugio, donde ayer pasaron la noche los que ya son marido y mujer. Así que María y Paco disfrutaron de la noche de bodas en literas, acompañados por otros montañeros. "No hay problema, llevamos juntos muchos años y ya veníamos con los deberes hechos", comentó él con gracia, mientras ella, agotada, echaba un sueño a media tarde.

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