07 de junio de 2016
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Un estudio asturiano constata que la pesca arrasó la población de bocarte

La acción humana fue la causa del colapso de la especie en 2005, más que otros factores ambientales, según un modelo de la Universidad

07.06.2016 | 03:52
Un estudio asturiano constata que la pesca arrasó la población de bocarte

La vida de un bocarte puede llegar a los cuatro años. Los que alcanzan esa edad son, sin embargo, una excepción. En el año 2005 se produjo en las aguas del golfo de Vizcaya lo que los técnicos denominan "colapso poblacional" de esta especie tan ligada a la gastronomía del Cantábrico. El bocarte -la anchoa- casi desapareció de nuestras aguas y obligó al cierre de la pesquería durante cinco temporadas.

En el golfo de Vizcaya se llegaron a pescar en torno a las 80.000 toneladas anuales por los año sesenta. Hoy se pesca cinco veces menos. Sigue habiendo densidades muy bajas pero al menos hay anchoa en el Cantábrico.

Investigadores de la Universidad de Oviedo han desarrollado un modelo que permite predecir las fluctuaciones de las poblaciones de pequeñas especies como la sardina, el bocarte y el arenque de una temporada de pesca a otra. El trabajo acaba de ser publicado en la revista Ecological Applications, de la Ecological Society of America, y forma parte de la tesis doctoral de Fernando G. Taboada, con participación del catedrático de Ecología Ricardo Anadón.

El modelo puede servir de referencia para el cálculo de las cuotas pesqueras. Desde la Universidad de Oviedo los investigadores fueron capaces de reconstruir los factores ambientales que rodearon a la especie en los últimos veinte años, y con algunas variables, incluso hasta los treinta, gracias a los sistemas de teledetección por satélite. Y sí, cambiaron muchas cosas, como explica Anadón.

"Aumentó la temperatura de las aguas y variaron las corrientes, entre otras cosas, pero nuestra conclusión es que a pesar de todos esos cambios sin el factor de la explotación pesquera las posibilidades de colapso poblacional hubieran sido practicamente nulas". O, por decirlo de otra forma más cruda: "Solo la inclusión del impacto de la pesca genera probabilidades de colapso elevadas".

El bocarte está rodeado de depredadores, entre ellos la merluza, la caballa y el bonito. Otras especies no son tanto depredadores como competidores: la sardina y el chicharro. Influye lo que los investigadores llaman ambiente abiótico, que tiene que ver con esos cambios de las condiciones ambientales, cada vez más visibles; los afloramientos costeros y oceánicos o las barreras de dispersión.

Los resultados de este trabajo se enmarcan dentro de las actividades del Observatorio Marino de Asturias. El análisis pone de manifiesto la eficacia de modelos predictivos para anticipar la evolución de la especie. "Hemos abierto, en definitiva, un nuevo método para explorar las fluctuaciones de las poblaciones silvestres explotadas por la pesca", señalan los investigadores.

Las pequeñas especies de peces pelágicos como sardinas, bocartes o arenques, representan uno de los recursos naturales explotados más importantes de todos los océanos. En la costa del norte de España, tanto los bocartes como las sardinas han sido objeto de actividad pesquera desde antiguo y han constituido un recurso económico no solo por el valor de la venta de la materia prima sino también por su transformación en conserva.

Quienes acuden con frecuencia al mercado comprobaron desde hace años que los precios de la sardina, por ejemplo, mantienen tendencia al alza. Cada vez llega más pesca -tradicionalmente cantábrica- procedente de otras latitudes. En el caso de la anchoa, del Mediterráneo y del Atlántico Sur.

El bocarte busca la costa para reproducirse. Una buena parte del año la pasa en alta mar. Cuando llega la primavera comienza a reunirse: es la llamada de la reproducción. Una hembra puede llegar a poner hasta dos mil huevos.

De larva a juveniles, que crecen en verano y otoño, forman bancos para defenderse e inician el viaje de vuelta (el primero de cada generación, pero uno más en el ciclo de la vida de la especie durante miles y miles de años).

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