La "reválida" de Primaria asustó poco

La mayoría de los siete mil escolares que pasaron la primera prueba LOMCE afirmaron que el "examen" había sido fácil

16.06.2016 | 14:09
La "reválida" de Primaria asustó poco

Copenhague, Milán o Bruselas. ¿A cuál de estas ciudades irías de viaje y por qué?

Era una de las preguntas a las que ayer se enfrentaron unos siete mil niños y niñas de sexto curso de Primaria en la famosa "reválida" de fin de etapa que marca la LOMCE.

De los 286 colegios asturianos realizaron ayer la prueba un total de 254, mientras que los 32 restantes pidieron posponerla para estos días, antes de que finalice el curso. No hubo ni una sola incidencia, afirmó el consejero de Educación Genaro Alonso.

Pero sí hubo cierto y previsible absentismo, niños que se quedaron en casa por decisión familiar para no pasar esa reválida. El 83,1% de los alumnos de esos 254 centros educativos asistió sin embargo a clase y rellenó los "exámenes" en Lengua, Matemáticas y Ciencias y Tecnología. Con respecto al 16,8% restante la Administración matiza: en un día lectivo normal faltan a clase por diversas causas entre el 3 y el 5 por ciento del alumnado.

En todo caso hay algo más de un diez por ciento de ausencias que parecen relacionadas directamente con la oposición de los padres a la prueba.

La asistencia, pues, fue amplia y que se sepa los servicios de Urgencias hospitalarias no se colapsaron con escolares presos de un ataque de estrés. De hecho, una visita a media mañana por los colegios asturianos, públicos y privados, generaba la impresión de que los menos estresados eran los niños. Al final, criterio no unánime pero sí bastante generalizado entre los escolares: las pruebas fueron fáciles, con contenidos que habían sido trabajados a lo largo del curso.

Las pruebas, sin concretar para no destriparlas, tenían que ver con cálculos de volúmenes, primeros auxilios, informática y nuevas tecnologías y cuestiones sobre dieta y obesidad, entre otros asuntos. La comprensión lectora se basó en un cuento a través de audiciones y preguntas diversas sobre su trama y desarrollo.

En Asturias funcionan 286 centros de Primaria, de los que 226 son públicos, 55 concertados y 5 de carácter privado. En total 429 unidades de sexto curso de Primaria y 7.843 alumnos (5.433 en colegios públicos, 2.245 en los concertados y 165 en los privados).

Son las cifras globales asturianas de un curso escolar, precisamente el de la frontera entre la Primaria y la ESO al que le tocó ser el primero en pasar por el filtro de un examen de la actual ley educativa. Para el próximo curso les tocará también a los alumnos de cuarto de la ESO y a los de segundo de Bachillerato. Pero el futuro de la LOMCE es hoy por hoy un misterio. Y el de estas "reválidas" también.

"Agradecemos el trabajo de los centros, el profesorado y en general de la comunidad educativa", dijo el consejero Alonso, quien apostó por celebrar esta "reválida" LOMCE en contra del criterio de algunas voces sindicales que defendían la insumisión.

Educación afirma que los 32 colegios que pidieron posponer la prueba lo hicieron con justificación. En general porque coincidía con alguna actividad extraescolar o viaje de estudios ya programado. Haciendo un cálculo somero, quedan por realizar la prueba unos mil alumnos. Y resta poco tiempo.

Lengua, Matemáticas y Ciencias y Tecnología son las tres áreas en las que se basan las pruebas internacionales PIRLS (Primaria) y PISA (Secundaria). Y también las llamadas evaluaciones de diagnóstico que ponen en marcha algunas comunidades, entre ellas Asturias, y que sirven de chequeo al sistema, por lo general con niños de cuarto curso de Primaria. La LOMCE contempla celebrar una "reválida" más o menos oficiosa en tercero de Primaria. Hasta ahora ha sido de carácter oficioso. El Principado la contemplaba el pasado curso pero finalmente se decidió no convocarla.

Directores, jefes de estudio y algunos profesores echaban en falta ayer una cuarta prueba dentro del programa de esta evaluación de fin de Primaria, la de idioma extranjero, una materia que en términos globales está sin evaluar en Asturias a pesar de los años de experiencia con los programas bilingües y de que la segunda lengua es asignatura troncal en Secundaria.

La prueba de competencia lingüística duró 85 minutos. Hubo recreo (los niños se lo merecían), antes de ponerse otros 80 minutos con Matemáticas y Ciencias. En una mañana se solventó el trago.

La mayoría de las familias de los niños asturianos de sexto recibieron días atrás notificaciones de los centros educativos dando cuenta de la convocatoria y concretando su carácter: es obligatoria pero sin que tenga efecto en el expediente individual del alumno.

Al mismo tiempo se informaba de un enlace web donde las familias van a encontrar una encuesta elaborada desde la Administración central para definir el entorno socio cultural en el que se mueve el menor.

La primera cuestión, para hacerse una idea, tiene que ver con el número de aparatos y dispositivos móviles con acceso a Internet que cada alumno tiene en su domicilio.

De esos datos, producto y consecuencia de una encuesta larga y a veces un tanto farragosa, saldrá información complementaria que explicará -se supone- las "notas" objetivas de la prueba de sexto de Primaria.

Es el llamado ISEC, un índice socio económico y cultural de familias, colegio y barrio, y una variable que sin duda condiciona los resultados de muchos alumnos. Asturias es sin embargo, una de las comunidades españolas con mayor nivel de homogeneidad entre colegios. Es una de las fortalezas del sistema.

A partir de ahora se inicia un proceso dilatado en el tiempo. Los profesores de cada centro, tutores del curso correspondiente de Primaria, corregirán las pruebas, pero será una comisión de calificación, en la Consejería de Educación, quien "ponga nota". Los datos serán enviados al Ministerio de Educación, que realiza un marcaje cercano a cada comunidad.

De Madrid llegaron las pruebas, y en Madrid quieren controlarlas. Las calificaciones llegarán a los centros y a las familias no antes del mes de septiembre, cuando los niños inicien la nueva etapa de Secundaria. Alguno repetirá sexto, pero no por culpa de esta prueba LOMCE que intenta diagnosticar la buena o mala salud de cada sistema educativo autonómico y, por elevación, del sistema nacional.

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