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Oricios: veda sí, pero revisable

Los pescadores piden que la prohibición de la pesca del equinodermo en Asturias se limite a cuatro años

25.06.2016 | 11:36
Pedro González y su nieta Olaya, con cajas de oricios en Huerres (Colunga).

Es necesario proteger el oricio asturiano, pero quizás una veda permanente e indefinida sea demasiado. Eso es lo que opinan hosteleros y organizadores de festivales gastronómicos de este equinodermo, manjar para muchos asturianos. El gobierno regional matizó ayer que el borrador de decreto que ha trasladado a distintos colectivos y asociaciones, y que plantea la veda de la pesca de oricios sin límite de tiempo, es "una mera propuesta y supone, por tanto el inicio de un trámite sujeto a diálogo y negociación".

La consejería de Desarrollo Rural afirma que los informes científicos constatan una "desaparición progresiva" de los bancos explotables de esta especie. Ya en 2013, el gobierno regional prohibió su captura durante ocho meses. También ha desarrollado programas para la repoblación del oricio y su cría en cautividad.

La Federación de Cofradías de Pescadores del Principado de Asturias presentará alegaciones, según anunció su presidente, Dimas García. Plantean que cuando transcurra un tiempo, que estima en unos cuatro años o menos, se realice un estudio para determinar si la especie se ha recuperado y, de ser así, levantar la veda.

En Tazones tampoco han acogido muy bien esta medida. La secretaria de la Asociación de Hostelería, Gloria Caveda, explica que para sus negocios los oricios "son muy importantes", por lo que cree que el Principado debería "regular, pero no prohibir" su pesca. Rodrigo Maseda, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Tapia, considera acertada la propuesta del Principado: "Se nos preguntó y apoyamos la medida. Hay muy poco y es necesario recuperarlo; la actual forma de explotación no funciona", resaltó.

Juan Riestra, organizador de la cita gastronómica "Los oricios de Huerres", en Colunga, admite que la prohibición de la pesca sería "una medida extrema, pero sí es cierto que hay que intentar hacer algo para que no acabe desapareciendo". Riestra teme que con la prohibición "el precio suba todavía más, al quedar sólo los de Galicia, y terminarán convirtiéndose en un producto casi de 'delicatessen', aunque no es como comer ostras".

En Bañugues (Gozón) también el oricio es el protagonista de un festival con gran afluencia de visitantes. "No me parece mal que lo prohiban, pero sí que lo hagan todo el año", asegura Esther García, organizadora de la cita. Tanto en Huerres como en Bañugues, la mayor parte de los oricios se adquieren en Galicia. Pero García apunta a que el abuso de las empresas conserveras puede ser una de las claves de la sobreexplotación en Asturias. "Ese caviar de oricios implica capturar muchos", señala, mostrándose más partidaria de una restricción temporal.

A pie de barra las opiniones son contrapuestas, y más en Gijón, donde el producto es la estrella en muchos establecimientos. Ataúlfo Blanco, de Casa Ataúlfo, explica que la veda les "fastidia bastante". "Que sea algo tan radical nos afecta. Ahora el cliente tendrá que saber que los oricios que vendemos no son de aquí, sino de Galicia. No soy biólogo y desconozco los motivos de la prohibición de captura, pero algo tan radical sí que nos fastidia", señala. Para Manuel Méndez, de La Zamorana, esta situación supone "un hachazo fuerte". "No sé si será para bien o para mal, pero poco a poco van quitándonos productos, como ya sucedió con el salmón asturiano. Nos terminarán quitando hasta les fabes", ironizó.

En cambio, Armando Rodríguez, de El Globo, sí se muestra de acuerdo con la idea. "Me parece bien. Ya estuvimos cinco años sin bocarte y se vislumbra en el horizonte que también tendrá que vedarse la captura de sardina. Tenemos que fastidiarnos un poquitín todos. Vale más estar vedado que quedar sin nada en el futuro. El problema llegará cuando veden en Galicia por la falta de oricios. ¡Tendremos que hartarnos a comer ahora para coger alergia y no echarlos de menos!", bromeó. Alberto Fernández, de la Cofradía del Oricio, se mostró de acuerdo con Rodríguez, aunque aclaró que su opinión no es la de la cofradía, que no se ha posicionado. "Es una opinión personal que muchos comparten. La veda es muy acertada y puede que hasta llegue tarde. Somos devoradores por naturaleza. O nos ponemos límites o esquilmamos todo. Eso sí, la veda tiene que ir acompañada de un plan de repoblación. Sacrificarse una temporada es una medida positiva para el futuro del sector", señaló.

También hubo tiempo para reflexionar sobre la procedencia de los oricios que se comercializaron esta pasada temporada en Gijón, que concluyó a finales de abril, y del posible aumento de precios. Los hosteleros coincidieron en señalar que el producto suele venir de Galicia y Portugal. La principal diferencia radica en el sabor. "El de aquí es menos dulce que el gallego, pero también es cierto que hay zonas y zonas. El asturiano también es más limpio y fresco", precisó Armando Rodríguez.

Ataúlfo Blanco se mostró preocupado ante la previsible escalada de precios y consideró que pagar 15 euros por una docena de oricios ya sería "superpagar" el producto.

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