05 de julio de 2016
05.07.2016
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Obligan al Principado a asumir el 33% de discapacidad de un niño

Una sentencia da la razón a la familia del menor, de 7 años y con espina bífida, contra el criterio de Servicios Sociales

05.07.2016 | 03:45
Dámaris Palacios con su hijo Paco en brazos.

Una sentencia del juzgado de lo social número 3 de Oviedo acaba de restituir el grado de discapacidad del 33% a un niño gijonés de siete años, afectado desde su nacimiento por un problema de espina bífida, una malformación congénita con serias derivaciones en el estado de salud del pequeño. Los padres del niño habían presentado una demanda contra la Consejería de Servicios Sociales que, tras un informe médico, retiró en agosto de 2015 el reconocimiento de la discapacidad al menor. La madre de Paco, Dámaris Palacios, organizó en otoño una recogida de adhesiones en la plataforma Charge.org que logró 217.000 firmas en todo el mundo.

"Estamos felices y encantados con la Justicia", proclamaba ayer Dámaris Palacios. Tenía motivos. En apenas cuatro días la magistrada María Ángeles Andrés dictó sentencia declarando que el niño "continúa afectado de un grado de discapacidad del 33%, susceptible de futura revisión por mejoría en su estado".

Paco acaba de terminar el segundo de Primaria en el colegio gijonés Virgen Reina y con muy buenas notas. "Se han portado con nosotros de una forma increíble, le han respetado al niño su plaza de inclusión y sus horas de adaptación curricular.

Fue el 6 de agosto del pasado año cuando Servicios Sociales notificó a la familia que se retiraba al niño el reconocimiento de discapacidad. "El médico vio a Paco entrar en la consulta caminando y eso fue definitivo. Claro que camina, pero su enfermedad, que no tiene cura por el momento, está asociada a otros problemas de salud y a dolores recurrentes", explica su madre Dámaris. Ahora los tribunales le dan la razón. "Nosotros no pedimos dinero, sino servicios para nuestro hijo. Yo no quiero más".

Paco, que no puede jugar al mismo ritmo que sus compañeros, es sportinguista cerrado y fue de los que bajó -con ayuda- al césped de El Molinón la tarde en la que el Sporting se mantuvo en Primera. Se llevó un trocín de prao de recuerdo que guarda en casa como oro en paño.

Dentro de un par de meses volverá a las clases en el Virgen Reina, con un ordenador para todas las asignaturas y los mismos apoyos que hasta la fecha, aunque ahora avalado con la sentencia de una jueza. Servicios Sociales tiene unos días para recurrir ante la sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias. El sentido común aconsejaría no hacerlo, pero con la Administración nunca se sabe.

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