09 de julio de 2016
09.07.2016
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Una senda de diecisiete siglos

La etapa de Tineo a Pola de Allande, entre montañas y grandes pastizales, discurre por parajes que entroncan con los orígenes mismos del Camino de Santiago

09.07.2016 | 05:38

En el corazón mismo del occidente asturiano. La etapa del Camino de Santiago que nos conducirá desde Tineo a Pola de Allande, cuarta entrega del coleccionable "Caminos del Norte" de LA NUEVA ESPAÑA, que será distribuido mañana junto al periódico del día (por 0,50 euros más), discurre por sendas de media montaña, con dos posibles finales. Por el camino convencional, hasta la Puela; por la llamada ruta de los hospitales, el peregrino deberá pernoctar en Campiello o Borres, y madrugar al día siguiente con dirección a Allande.

Casi 29 kilómetros. Es una distancia amplia, no adecuada para todos los caminantes. La ventaja es que apenas hay diferencias de altitud. Salimos de Tineo a unos 660 metros y llegamos a la Puela a 550, aproximadamente.

El periodista y escritor Rubén García Blázquez (Pamplona, 1979), autor de los textos sobre el terreno de "Caminos del Norte" da ánimos a los senderistas para afrontar con buen humor y sin prisas unos 500 metros de fuerte subida con los que se encontrarán en el pueblo de Porciles.

La etapa tiene todos los alicientes del Camino Primitivo, con el que se inició el coleccionable. Tineo, punto de partida, nos permite descansar y avituallarse. Pronto saldremos a campo abierto, rodeados de grandes pastizales. Y tras superar el alto de Guardia y el de Piedratecha, a unos doce kilómetros de la salida se alza el monasterio de Obona. No está en primera línea del Camino pero merece la pena desviarse unos centenares de metros e imaginarse in situ lo que fue uno de los centros neurálgicos de la espiritualidad y, por qué no decirlo, del poder económico y territorial de la Iglesia.

Obona está hoy en situación cercana a la ruina. Fundado en el año 708, la Orden del Císter le da todo su esplendor en los siglos XII y XIII, según explica otro de los autores de la obra, el geógrafo Toño Huerta. El que quiera entrar en la iglesia deberá pedir la llave en el bar de Obona (el pueblo queda practicamente al lado del cenobio). El regalo por el esfuerzo "extra" es contemplar una maravillosa talla de un Cristo románico.

Tras dejar Villaluz y Campiello, y junto o entre ellas, localidades más pequeñas como Vega de Rey, Berrugoso, Las Tiendas, El Fresno y El Espín. Un poco más allá del pueblo de Borres está el punto que marca las dudas de una encrucijada con siglos de historia. O por abajo o por arriba. O a lo difícil o a lo más suave.

Lo difícil es el llamada Ruta de los Hospitales que en realidad es el primer trayecto histórico y del que "Caminos del Norte" se ocupará muy pormenorizadamente en la entrega del próximo domingo, día 17. Muy cerca de Borres se levanta una iglesia que recuerda el primer hospital de peregrinos de la Historia, fundado por Alfonso III en el año 889. Hace 1.127 años el sendero que hoy recorremos era transitado por peregrinos camino de Compostela. Es como pasear por esa Historia, con la belleza de la naturaleza asturiana como protagonista.

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