12 de julio de 2016
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Nuestros guardas | ÁLVARO OLIVEROS SOTO | Ex guarda del río Eo

"Antes a los guardas se nos escuchaba, se tenían en cuenta nuestras opiniones"

"Mientras se pudieron vender los salmones, siempre hubo furtivos"

13.07.2016 | 03:44
Álvaro Oliveros portando un salmón capturado por Franco en una de sus visitas al Eo

Álvaro Oliveros Soto nació a orillas del río Eo, en el concejo de Trabada, en septiembre de 1929. Actualmente vive en la localidad de Abres. En 1954 se hizo guarda, función que desempeñó con profesionalidad hasta el momento de su jubilación, en 1994.

Con cuarenta años de experiencia, fue de aquellos guardas que vestían con traje y corbata, de aquellos guardas que vivían y sentían el río como algo propio. Echa de menos el esplendor de los años dorados del Eo, cuando sus riberas se llenaban de aficionados tanto españoles como extranjeros. Su amor por el río queda perfectamente reflejado en la poesía que acompaña la presente entrevista.

–¿Cómo se hizo guarda del Eo?

–Cuando llegué del servicio militar me avisaron para ayudar en la construcción de una escala que se estaba haciendo. A los encargados les gustó mi forma de trabajar y me propusieron ser guarda.

–¿Fue guarda por vocación?

–Primero fui pescador y antes de pescador fui furtivo. El río siempre me gustó mucho. Antes de hacerme guarda llegué a pescar a caña doce salmones en una temporada. Lo que no pude fue compaginar fue la pesca con la vigilancia, en el río que vigilábamos no podíamos pescar.

–¿Sus inicios fueron los años previos a la mejor época del Eo?

–Me hice guarda cuando se empezó a generalizar la pesca con caña en el Eo, allá por el año 1955. Con anterioridad solo se pescaba con red de manera furtiva.

–¿Había mucho furtivismo?

–Muchísimo. De aquellas los salmones valían mucho dinero y estaba permitido venderlos. Hubo gente que hizo mucho dinero. Había que estar continuamente vigilando pero era imposible controlar todo, solo estábamos dos guardas y con pocos medios.

–¿Muchos disgustos?

–Si, no quedaba más remedio que estar enfrentado a muchos ribereños y vecinos. Nos pinchaban las ruedas del coche y cosas similares. Mi compañero y yo estuvimos a punto de marchar, ya que un pescador francés que venía a pescar vio la buena labor que hacíamos, y quiso llevarnos de guardas a un río francés. Pero nos subieron algo el sueldo y decidimos quedarnos.

–¿El haber sido furtivo le hacía ser más comprensivo?

–Siempre me gustó avisar antes de denunciar, pero no valía de nada, al final no quedaba más remedio que denunciar. No era algo que me gustase, pero las circunstancias te obligaban ello.

–¿Trabajaban todo el año como guardas de río?

–Si. La verdad que había épocas que apenas había trabajo, pero luego teníamos meses que trabajábamos día y noche, había que vigilar, hacer las guías, despachar permisos, atender los canales de riego... Y de aquellas no había medios, yo empecé en una bicicleta, luego me dieron una moto y después ya nos movíamos en coche.

–¿Se reforzaba la vigilancia en la época de desove?

–Si, para evitar daños. También era nuestro cometido coger salmones en el capturadero de la presa de Pe de Viña, en Piago Mayor, para desovarlos de forma artificial. Los desovábamos en el momento, las huevas se llevaban a una piscifactoría de Lugo y los salmones se soltaban allí mismo en el río, apenas se manipulaban.

–¿Desovaban bien en el río los salmones?

–Si, en todo el río había buen desove. Además, en aquellos años hicimos una cosa que dio muy buen resultado. Hay un canal de una central que tiene casi dos kilómetros de largo y tres metros de ancho. Parte del canal lo preparamos haciendo unos muretes y lo rellenamos con áridos. Metimos ocho parejas para probar, y desovaron perfectamente. El canal se llenó de alevines, yo les daba de comer con pienso todos los días y, cuando tenían 14 o 15 cm, les abrimos la salida para que bajasen al mar. Aquello fue en 1976, y en 1980 y 1981 hubo muchos salmones en el Eo. Algo tendría que ver.

–¿Se siguió haciendo en años sucesivos?

–No, al año siguiente coincidió la enfermedad de los salmones y los que metimos en el canal murieron y no llegaron a desovar.

–¿El furtivismo descendió con los años?

–No, fue continuo, mientras los salmones se pudieron vender, siempre hubo furtivos. En años de abundancia, algunos se enganchaban involuntariamente por fuera, pero cuando vieron que también era un sistema para conseguir peces, terminó haciéndose voluntariamente en muchas ocasiones. Los sistema de furtivismo siempre fueron evolucionando. El importe de la sanción era muy poco y merecía la pena arriesgarse. Ahora apenas hay furtivismo.

–¿Su época de guarda coincidió con los años de los cotos de turismo?

–Si, tenía asignados los cotos de Abres, que iban desde el puente de San Tirso hasta Abres. Los mejores eran los del puente de San Tirso hacia arriba. Aquí paraban muy bien al pie de la presa de Canaveiras. Recuerdo un año que bajo el puente de Abres, en El Fornacho, había muchos salmones, llegó la marea y los peces, al notar el agua de la subida, empezaron a saltar, se llenó el puente de gente para verlo, fue un espectáculo. Hubo días de precintar 35 salmones.

–¿Venían muchas personalidades a pescar al Eo?

–Si, yo acompañé a Fraga y a Franco en numerosas ocasiones. También venían muchos pescadores extranjeros, franceses, italianos, ingleses, etc. Cuando venía Franco, unos días antes se cerraban las escalas para que no pudiesen remontar, en los lotes que pescaba siempre había muchos.

–¿Tenían que acompañar a pescadores?

–No, nuestra obligación era enseñarles el tramo e indicarles las posturas, pero no acompañarles. Otra cosa era cuando venía gente como Franco o Fraga, que sí teníamos órdenes de acompañarles durante todo el día, dar gancho a los salmones que pescaban, etc.

–¿A qué se debe el bajón del Eo?

–Hoy día el río está muy contaminado, casi todos los purines van a parar al río, los detergentes de las casas también. Antes se cuidaba mucho más el río, los guardas hacíamos mucha labor y se nos escuchaba, tenían en cuenta nuestras opiniones. Hubo un ingeniero, muy bueno, que escuchaba tanto a los pescadores como a los guardas, fue quien hizo las escalas, los refugios y los cotos de Abres y Puente Nuevo. Actualmente la Administración no escucha a la gente que está a pie de río todo el año.

Poesía al río Eo
 
Río Eo, río Eo
tú que me viste nacer,
a tus orillas crecer,
por tus márgenes andar,
yo, ahora, al verte así
me dan ganas de llorar.
 
Hace aún pocos años
en el río se podían ver
peces a centenares,
y ahora si miras
solo ves cormoranes
 
Actualmente todo es vedar
pero las márgenes del río
están sin limpiar.
Espero que alguien lo pueda arreglar
o la fama del Eo
a dónde irá a parar

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