17 de agosto de 2016
17.08.2016
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El Cantábrico está que xela

La temperatura del mar cae hasta los 15 grados en pleno mes de agosto en el Occidente por los afloramientos de aguas frías, causantes de las nieblas

17.08.2016 | 04:09
Un manto de niebla sobre la playa de San Lorenzo de Gijón el pasado sábado.

Un calor asfixiante en la arena y un frío que hiela en el mar. Ese contraste de temperaturas cubrió este fin de semana la costa asturiana de un manto de niebla, que ayer el aire desplazó hacia el interior. Pero, ¿cuál es el origen de este fenómeno? La respuesta está en el viento y en los afloramientos costeros. "Cuando sopla de forma constante el Nordeste, el agua caliente de la superficie se desplaza hacia mar adentro y la zona que deja vacía es ocupada por el agua fría que asciende de la profundidad", explica José Luis Acuña, director del Observatorio Marino de Asturias.

Estos movimientos sitúan al Cantábrico por debajo de los 20 grados en pleno mes de agosto. Incluso en el Occidente no se superan los 15, debido a su proximidad al núcleo del afloramiento, que está en Galicia. Según asegura el decano de la Facultad de Biología de la Universidad de Oviedo, Tomás Emilio Díaz, hacía "por lo menos seis años" que la mar en Asturias no estaba tan fría como este verano. "Estas temperaturas eran normales hace tres décadas, pero no ahora. El cambio climático está calentando las aguas", dice. Pero sólo las superficiales, como puntualiza su compañero José Luis Acuña: "Es probable que los afloramientos se estén intensificando. Hemos comprobado que su mayor actividad se concentra a finales del verano. Esto no quiere decir, sin embargo, que el agua no se caliente. Al contrario, en los años ochenta la capa superficial no superaba los 20 grados y ahora llegamos a los 22, y durante periodos más largos".

Un claro signo de este calentamiento es la desaparición de los bosques de laminarias -un tipo de alga parda-, cuyo valor crítico de supervivencia está en los 20 grados. Aunque no hay estudios definitivos al respecto, en principio los expertos creen que un incremento de los afloramientos costeros beneficiaría la flora y la fauna marina.

"Las aguas de la superficie están empobrecidas. Todos los nutrientes que tenían ya fueron absorbidos por las algas y los peces. Mientras que las aguas de las profundidades son muy ricas, ya que en ellas se han ido regenerando las sustancias que garantizan el crecimiento de los organismos", señala Acuña. Tomás Emilio Díaz se atreve a relacionar los afloramientos con las sardinas. "Se han desplazado hacia el Norte y es difícil que ya bajen, pero si los movimientos de aguas frías se repitiesen con frecuencia podríamos recuperar la especie", comenta.

A cambio, Asturias viviría más jornadas de playa y niebla. "Las masas cálidas y húmedas del exterior se condensan al entrar en contacto con el agua fría y originan la bruma, que queda pegada a la costa con vientos flojos", indica el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología en Asturias, Manuel Mora. Ayer el aire, que fue más intenso, consiguió mover la niebla hasta Oviedo. La poca visibilidad en el mar no impidió a los pescadores salir a faenar estos días, como asegura el presidente de la Federación de Cofradías de Asturias, Dimas García. Ni tampoco afectó demasiado a las embarcaciones de recreo. "Únicamente el domingo Salvamento Marítimo recomendó no salir", dice Flor Guardado, directora del Puerto Deportivo de Gijón. Según el pronóstico de la Aemet, las nubes y la lluvia sustituirán a la niebla esta semana, aunque no se descarta que el Principado amanezca en las tinieblas el sábado.

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