01 de octubre de 2016
01.10.2016

Pesadilla de ida y vuelta a Londres por los frenos de un avión

El vuelo a Gatwick de la tarde del jueves tuvo que ser abortado en pleno despegue y los pasajeros del enlace de vuelta tardaron dieciocho horas en llegar a la región

01.10.2016 | 04:59

Pesadilla de ida y vuelta a los viajeros entre Asturias y Londres. El vuelo previsto para las tres menos cuarto de la tarde de anteayer, jueves, tuvo que ser abortado en pleno despegue, cuando ya acumulaba cuatro horas de retraso. Otro avión trasladó al pasaje al aeropuerto de Luton, cuando en realidad tenía que llegar a Gatwick. Los que esperaban en esta terminal para volar a Asturias tardaron 18 horas en llegar a la región. "No nos dieron ni para desayunar", se quejaron ayer. Al parecer todo se debió a una avería en el sistema hidráulico de los frenos del primer aparato, de la compañía Vueling.

Uno de los que sufrieron la pesadilla de ida fue el médico Ángel Colmeiro. "Teníamos que salir a las tres menos cuarto, peor nos dijeron que saldría con retraso por problemas técnicos", indicó. A las siete menos cuarto de la tarde embarcaron. El piloto les explicó que se había encendido el chivato de avería del sistema hidráulico de los frenos y que habían tenido que llamar al servicio de mantenimiento, que tardó una hora. En esto se inició la maniobra de despegue. "Íbamos ya a toda velocidad en sentido al mar, con el avión acelerando, los flaps desplegados cuando de repente frenó. El capitán nos dijo que se había vuelto a encender el piloto y que regresábamos a la base. Cuando salió tenía un buen cabreo", añadió Colmeiro. Tuvieron que volver a la terminal y recoger las maletas, y seguir esperando. Finalmente llegó otro avión de Vueling, que salió a las doce menos cuarto de la medianoche. Para su sorpresa no aterrizó en Gatwick, sino en Luton, "el aeropuerto más a desmano de Londres". La compañía les ofreció desplazarles en autobús hasta Gatwick. "En total, 9 horas de retraso".

Claro que esto era poco comparado con las 18 horas que tuvieron que invertir los pasajeros que esperaban en Gatwick para volar a Asturias. "Estoy demasiado cansado para contarlo", aseguró ayer un pasajero inglés tras llegar finalmente a Santiago del Monte a la una y media de la tarde, con casi un día completo de retraso. Nada más bajarse, la mayoría de los viajeros acudieron a los mostradores de reclamación, aunque otros prefirieron hacer la gestión por internet e intentar conseguir una compensación de 250 euros.

"Y lo peor de todo es que no te dicen nada". Esta fue la queja más repetida por parte del pasaje. La desinformación fue la constante en todo el tiempo de espera, aseguraron los perjudicados por una avería en los frenos de la aeronave que debía de haberles transportado, según acabaron explicándoles.

"Nunca más volaré con esta compañía", zanjaron los ovetenses Andrés Casillas y José María Suárez. Según el relato de Casillas, el vuelo tenía que salir de Londres a las cuatro y veinticinco de la tarde, y llegaron Gatwick con dos horas holgadas de antelación, para pasar los controles y llegar con tiempo para el embarque. "Ya entonces nos dijeron que el avión saldría con dos horas de retraso, pero que facturáramos igual. Y en las pantallas no había ninguna indicación", dijo Casillas.

Estos dos ovetenses facturaron y comprobaron que en la aplicación del móvil ya constaba que iba a haber retrasos. Lo mismo que el resto de pasajeros afectados, tuvieron que esperar tres horas para que les repartieran una tarjeta-monedero con 5 euros. Una cantidad que no daba ni para dos cafés. "El menú más barato costaba 5,95 euros", afirmó José María Suárez. "Llevamos sin comer desde las 11 de la noche de ayer", añadió Casillas. Finalmente fueron conducidos a un hotel frente al aeropuerto para pasar la noche, y aunque les dijeron que madrugaran para salir a las siete de la mañana, no despegaron hasta las diez y media.

Hubo pasajeros que perdieron un día de trabajo, prácticas en la Universidad, clases?"Si nos hubieran avisado antes, al menos nos hubiéramos dado un paseo", señaló Silvio Polo, junto a Paloma Berdasco. Ambos se quedan con lo positivo: "El viaje, por lo menos, mereció la pena".

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