Los coches viejos y las malas carreteras disparan un 40% las muertes en 2016

Los fallecidos suben a 26, siete más que en 2015 Hay 19 puntos negros en Asturias: uno de ellos, la curva de Arroes, vuelve a ser el peor del país

04.01.2017 | 03:44
Los coches viejos y las malas carreteras disparan un 40% las muertes en 2016

Se veía venir desde hace meses el incremento de las muertes en la carretera en Asturias, pero no se esperaba un retroceso de dos años. Y es que 2016 se cerró con 26 fallecidos (en 25 accidentes), siete más que en 2015 (lo que supone un aumento del 38 por ciento), y uno por encima de los 25 de 2014. Además, 129 personas resultaron heridas graves y precisaron de hospitalización. Es el segundo mayor aumento de fallecidos del país, detrás de La Rioja, que pasó a 14 a 20 muertos, un 42 por ciento más.

Tráfico achaca este incremento al factor humano (imprudencias y despistes), así como al envejecimiento del parque móvil. Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), apunta dos factores más: el menor mantenimiento de los vehículos y la falta de inversiones en la mejora de las carreteras, en una región donde las calzadas sufren un mayor deterioro por las inclemencias del tiempo. Esta asociación prepara un nuevo informe sobre puntos negros, en los que Asturias los incrementa de 17 a 19. La curva de Arroes, en la carretera de Gijón a Villaviciosa por la costa (N-632), vuelve a ser el punto negro más peligroso de España, pese a los arreglos.

La DGT indica que este año se han producido siete muertes más en las carreteras convencionales o secundarias, que acumulan el 77 por ciento de los fallecidos, pero no olvida las imprudencias. De los 26 fallecidos en Asturias, cuatro no llevaban puesto el cinturón de seguridad. Resalta por otro lado la elevada edad de estos últimos conductores: dos tenían 73 años y los otros dos, 89. Las distracciones, la velocidad inadecuada, no respetar las prioridades de paso, el cansancio o el sueño, siguen siendo las principales causas de los accidentes mortales, que en 2016 se cebaron especialmente en los mayores de 65 años. Hasta diez personas de esta franja de edad murieron en las carreteras asturianas. Solo hubo que lamentar un fallecido de entre 18 y 24 años. La franja con más fallecidos, 8, fue la de los conductores de entre 25 y 44. La mitad de las muertes, un total de trece, se produjo por salidas de vía, que se han doblado respecto a 2015. Más de la mitad de ellas corresponden a conductores de motocicletas o ciclomotores.

Otras cinco personas murieron en choques frontales, y cuatro en colisiones por alcance. Las muertes por accidentes de turismo aumentaron a 11, frente a las ocho de 2015. También murió un camionero, hubo dos fallecimientos por accidentes de tractor en las carreteras y fallecieron dos conductores de furgonetas.

Por otro lado, los accidentes mortales se han cebado en los vehículos de dos ruedas. En 2016 fallecieron ocho conductores de motocicletas y uno de ciclomotores, tres más que el años anterior. En los últimos 3 años se ha ido produciendo un incremento constante y pronunciado. La velocidad inadecuada causó tres muertes, dos las distracciones. Tres de cada cuatro muertes se produjeron en carreteras convencionales. Los motoristas tenían una edad media de 43 años y la mayoría conducía motocicletas de gran cilindrada, de 600 centímetros cúbicos o más.

Se rompe la tendencia

El director general de Tráfico, Gregorio Serrano, anunció ayer un plan de choque para frenar el incremento de muertes en la carretera, que, a nivel nacional, alcanzaron las 1.160, 29 más que en 2015. Se rompe así una tendencia de descenso de fallecidos de trece años. Serrano puso el acento en el incremento de desplazamientos, 37,8 millones desde 2014. Para Mario Arnaldo, "con independencia del aumento del número de vehículo, el incremento de la mortalidad tiene que ver con el estado de conservación de las carreteras y la antigüedad del parque móvil, que está viejo y mal mantenido". Además, "se produce en un año en el que ha aumentado el control de Tráfico y las sanciones".

La paradoja es mayor en el caso de Asturias, si se toman los datos del estudio que prepara AEA, que recoge 19 puntos negros con 91 accidentes en el periodo 2010-2014. "Siete se repiten respecto a otros años, doce son nuevos. Pero lo interesante es que, de esos 19 puntos negros, 14 han sido controlados por radares de velocidad, sin que haya descendido la siniestralidad", indica Arnaldo. El presidente de AEA resalta que en Asturias aumenta la mortalidad, mientras que en regiones próximas, como Cantabria, País Vasco y Castilla y León, se produce lo contrario. Arnaldo añadió que Tráfico ha bajado la guardia, tras su discurso triunfalista del año pasado.

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