10 de junio de 2017
10.06.2017

Más chubascos, menos orbayo: la sequía modifica la forma de llover en Asturias

Los expertos califican de "preocupante" la escasez de precipitaciones en la región y sospechan que está relacionada con el cambio climático

10.06.2017 | 03:53
Una visita de Wenceslao López y Ana Rivas a los depósitos de agua de El Cristo el año pasado.

En Asturias ya no orbaya, caen chaparrones. Los expertos han apreciado en los últimos años un cambio en la forma de llover: ha pasado de ser fina y continuada a intensa e intermitente. Eso, junto a una reducción de la pluviosidad y un aumento de las temperaturas, hace que el verde del "paraíso" camine cada vez más rápido hacia el amarillo. La situación, reconocen los especialistas, es "preocupante" y más teniendo en cuenta que todavía está por llegar el verano. Ante el temor de que los embalses y los ríos lleguen a estar bajo mínimos este estío, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico ha decidido activar el nivel de prealerta por sequía en la demarcación hidrográfica del Cantábrico Occidental. ¿Tiene la culpa el cambio climático? Seguramente sí, aunque los expertos dicen que hay que analizar un período más largo para poder afirmarlo.

Lo que está claro, dice el catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo Ricardo Anadón, es que cada vez llueve menos y en forma de chubascos. Detrás de ello está el "frente subtropical (separa las masas frías del norte de las masas cálidas del sur), que se está moviendo hacia el norte". Esto se traduce en que "las borrascas ya no entran con tanta frecuencia como antes" en Asturias. Con respecto a la incidencia del cambio climático, Anadón insiste en que es "difícil precisarlo", ya que la sequía actual se trata de un "evento particular". No obstante, "lo más probable es que sí esté relacionado con el calentamiento global".

Para comprobarlo, "habría que analizar un episodio más largo de sequías", como puntualiza Íñigo Losada, director de investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria. "El invierno ha venido muy seco, con altas temperaturas y con poca precipitación. Además llevamos cuatro años batiendo todos los récords de temperatura global. Es evidente que algo está pasando", agrega el científico asturiano. En este sentido, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) indica que entre el 31 de mayo y el 6 de junio, las lluvias se quedaron en Asturias por debajo del 75% de lo normal. La sequía es especialmente acusada en el oriente de la región.

En la Junta General salió adelante ayer una proposición no de ley del grupo parlamentario del PP para poner en marcha un plan de emergencia contra los efectos de la sequía y un programa de ayudas para paliar las pérdidas. A las puertas del verano, el diputado Luis Venta (PP) abogó por aportar soluciones antes de que la situación se agrave, especialmente en las zonas rurales que carecen de suministro municipal. Aunque la iniciativa fue apoyada por todos los grupos, a excepción de Podemos que se abstuvo, Ciudadanos e Izquierda Unida la calificaron de alarmista. También el PSOE, que a través del diputado Marcos Gutiérrez insistió en que "no existe ninguna emergencia". Asimismo, los socialistas recordaron que el Principado ya contempla estas situaciones en su plan de protección civil.

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