15 de julio de 2017
15.07.2017

Resuelto el misterio de los osos de Combo

Ni veneno, ni furtivos: los dos osos hallados muertos fallecieron al caer por un precipicio cuando se estaban peleando

15.07.2017 | 03:38
Cuerpo de uno de los osos encontrados en el arroyo de La Cimera.

El cauce de un arroyo situado a unos tres kilómetros de la localidad de Combo, en Cangas de Narcea, amaneció el pasado 21 de abril con los cadáveres de dos osos pardos cantábricos de 200 kilos cada uno y aparentemente sanos. Las autopsias ya han desvelado el misterio.

Cada uno de ellos tenía dos huesos rotos, pero no se encontraron heridas de bala. Los perros de la unidad canina de detección de veneno tampoco hallaron restos de ninguna sustancia que pudiese haber provocado su muerte, ni indicios de furtivos en las proximidades del río dentro del parque natural de Fuentes de Narcea, Degaña e Ibias. El veterinario que realizó, siguiendo el protocolo de recuperación de cadáveres, la inspección a los animales no encontró "nada excepcional" y, según los expertos ,"todo era muy extraño". También era la primera vez que aparecían dos osos muertos juntos.

Después de casi tres meses, el misterio de "Caín" y "Abel", nombres con los que se apodó a los animales, ya está resuelto: murieron de un politraumatismo al despeñarse por un precipicio después de una pelea, y así fue cómo llegaron al arroyo de La Cimera.

La posibilidad de un encuentro violento entre los machos era una de las principales teorías, tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, ya que la especie estaba en celo en esa época del año, pero no podía darse nada por sentado sin la correspondiente necropsia, que se realizó en el centro de Deva del Serida.

Según los exámenes realizados por un grupo de expertos -dirigidos por el director del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), Ramón Juste-, los dos machos presentaban lesiones traumáticas compatibles con un posible encuentro violento, seguido de un despeñamiento.

La necropsia apunta que el estado de los cuerpos sugiere que la muerte se pudo producir entre 48 y 72 horas antes del análisis de los cadáveres. No obstante, añade, el mantenimiento de una parte importante de los restos en el agua fría del arroyo "pudo ralentizar el proceso de descomposición, por lo que esta datación de la muerte debe considerarse con reservas".

El informe también indica que uno de los plantígrados tenía 20 años, y un peso de 197 kilos. El otro ejemplar tenía 19 años y 202,5 kilogramos de peso.

Presentaban algunas lesiones como hematomas, edemas y cortes. Los cráneos no tenían fracturas ni señales de traumatismo, mientras que la cavidad torácica también estaba íntegra y los pulmones mostraban congestión generalizada y enfisemas, además de las fracturas óseas. Las causas de la muerte se ven reforzadas por las evidencias localizadas en el terreno, con la presencia de un fuerte desnivel, a cuyo pie se iniciaba un rastro que llevaba hasta el río.

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