08 de agosto de 2017
08.08.2017
La resaca de una de las mayores romerías del verano asturiano

El Xiringüelu, soluciones para todo

Mariano Hernández hará una cuadra con los restos de madera, y Manuel Gómez, una mesita "para la habitación del crío" Un llagarero de Navia recoge 5.000 botellas de sidra

08.08.2017 | 16:15

Mariano Hernández quiere construir una cuadra para caballos en una localidad del vecino concejo de Soto del Barco. Necesita madera. Por eso ayer madrugó para conseguir los mejores listones en el prau del Xiringüelu, donde el domingo se celebró la multitudinaria romería. De esta manera, se ahorrará todo el coste que le supondrá la adquisición de material para la construcción de la esperada cuadra. "Hay que reciclar", afirma mientras toma con su mano izquierda un listón de madera. "Este me va a venir muy bien".

A pocos metros de Hernández, la familia Chiapero acumula palés en un montículo. Juan Manuel Chiapero es carpintero y quiere aprovechar esas maderas para construir muebles. Le ayudan sus hijos Juan Manuel y Oliva y José Olguín. "Estas maderas son de buen material, es una pena que se tire toda esta madera hay que reciclar primero y luego reutilizar. Por el momento, creo que emplearé estos restos para maceteros y bancos", afirma el carpintero, que ya estaba en el prao del Xiringüelu a las 8.00 horas.

Un hombre intentaba partir con un hacha un listón de madera de unos tres metros, No le entra en la furgoneta. "La idea es coger toda la madera posible, el invierno es muy duro y la chimenea necesita comer para que estemos calentinos en casa", expresó al tiempo que relató que ya había dado tres viajes con su furgoneta. "Hoy me tocó madrugar, ya estaba aquí a las siete de la mañana y todavía quedaban guajes", apostilló. Adolfo Alonso es natural de Forcinas y ayer también pasó la mañana en el prau del Xiringüelu. Su objetivo no era otro más que conseguir leña para el invierno. La tomó con una caseta levantada a base de eucaliptos. "Es buena madera para la chimenea", expresó Alonso mientras destrozó, poco a poco, la caseta. Norma García ya estaba en la zona de las casetas a las 7.00 horas. "Ya tengo estos tres tableros que si los voy a comprar a una tienda me saldrían carísimos", afirma mientras coloca una serie de listones de madera. Al tiempo, un grupo de personas retira las lonas azules de uno de los puestos y las dobla para después meterlas en el coche. "Hay que reciclar, es una pena que luego llegue el Ayuntamiento y lo tire todo. Hay maderas, sobre todo, que pueden servir para muchas cosas. Yo con esto pienso hacerle una mesita para la habitación del crío", expresa Manuel Gómez, con su familia, que mira atenta como otro "cazatesoros" guarda tres sillas de salón en su remolque.

En el otro lado del prao, está la zona donde el pasado domingo se desarrolló el botellón. Cientos de bolsas, botellas y más desechos de todo tipo son recogidos por varias grúas. Primero apilan la basura en montones para posteriormente recogerlo todo. A la vez, el naviego Marcos Pérez llena un carro de la compra con botellas de sidra vacías. "Debí recoger unas 5.000 botellas para el llagar, esto está muy bien, pero al final acaba doliendo la espalda", expresa el joven, natural de Villaoril. A pocos metros de Pérez, el ovetense Marcelino Queipo hace la misma labor. "Antes recogía botellas tras la fiesta del Naranco, pero ésta es mucho mejor, hay muchas más", cuenta Queipo, que posee un llagar "pequeño" con tres amigos y en el que embotellan 1.000 litros al año.

Silvina de la Santa y José Augusto Dos Santos son "cazatesoros". Buscan entre los restos alguna que otra "joya". Hacia las once de la mañana sólo habían encontrado un mechero y un paquete de pañuelos. "Si encontramos un teléfono hay que devolverlo", expresa Dos Santos. Es más, Marcos Pérez entregó un Samsung a primera hora de la mañana a la seguridad del recinto. "Es una pena que alguien pierda el móvil", destacaron Dos Santos y Pérez.

Ramón Cano también recicla. Su remolque está lleno de listones de madera, que empleará para construir un cierre para sus ovejas. "Llevo viniendo cinco o seis años a lo mismo, cojo madera para evitar que entre el jabalí y se coma las ovejas", expresó el ganadero, subido al remolque para demostrar que después del Xiringüelu, pravianos y vecinos de otros concejos aprovechan todo lo que encuentran a su paso.

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