17 de agosto de 2017
17.08.2017
Me quedo en el pueblo | La Carril

Moda infantil en el medio rural

Irene Carriles dejó su trabajo como enfermera para dedicarse al diseño de ropa orgánica para bebés desde su casa en un pueblo noreñense

17.08.2017 | 03:22

Irene Carriles Villanueva es una mujer que en febrero de este año puso en marcha desde su vivienda en el pueblo de La Carril -de apenas tres casas-, en el concejo de Noreña, un proyecto que siempre le había ilusionado: su tienda on-line de moda para bebés de 0 a 2 años elaborada con tejido orgánico que ella diseña, cose, empaqueta y envía por toda España y al extranjero. Siempre pensó que vivir en el medio rural no tenía por qué impedirle llevar a cabo su proyecto empresarial.

Ahora bien, para llegar hasta aquí hay muchos años de trabajo como enfermera, carrera que finalizó en 1999. "El primer hospital en el que trabajé fue en Arriondas y también estuve en Rehabilitación en el de Oviedo. Luego me trasladé a Madrid con Ígor, mi marido, y allí nació nuestra primera hija. Allí seguí trabajando como enfermera también. Cuando Sofía tenía 3 años volvimos para Asturias. Aquí nació ya Pelayo. En esas fechas me reincorporé para trabajar en Ventanielles. Finalmente cuando nació nuestra tercera hija, Olaya, fue cuando me planteé dar un cambio importante a nuestra vida, para lo que siempre he contado con el apoyo incondicional de mi marido. El 15 diciembre de 2010 vinimos a vivir a La Carril, donde estaba la casa del abuelo de mi marido, Aurelio Quirós, que fue alcalde durante 25 años y que era muy querido en Noreña, y desde aquí decidí poner en marcha este ilusionante proyecto que ya es una realidad", afirma ella con una sonrisa mientras muestra algunos vestidos, braguitas, camisas y ranitas que ella diseña, cose y vende desde su taller en la quintana donde vive.

Matiza Irene que la enfermería siempre le gustó mucho y que siempre fue vocacional. Ahora bien, la necesidad de conciliar vida laboral y familiar la animó más a sacar su tienda adelante. "Siempre me gustó coser. Mi marido me regaló hace cuatro años mi primera máquina de coser. Le estoy muy agradecida porque siempre me ha apoyado mucho en este proyecto. Yo aprendí de forma autodidacta, Hice un curso on-line de patronaje y ahora me dedico a hacer moda infantil ecológica y sostenible, actividad en la que siempre me estoy reciclando", afirma al tiempo que recuerda que cuanto cose y vende a través de su marca, "Finca Carriles. Artesanía textil orgánica", está realizado con telas orgánicas. "El algodón orgánico minimiza eccemas y dermatitis en los bebés; no utilizan lejías ni blanqueadores. Es algodón cien por cien orgánico cuya elaboración cumple unos criterios sociales mínimos de libre empleo, salario digno y no permite el trabajo infantil. Además, todo el embalaje: papel, celo, cuerda de atar, es de materiales reciclados", recuerda.

Ella, que reconoce que "cuando empiezas cuesta un poco arrancar", señala al mismo tiempo que "estamos encantados de vivir en el campo. Además, vivir y trabajar aquí no te impide visitar de vez en cuando la ciudad. La calidad de vida, sobre todo para los niños, es muy buena", concluye.

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