31 de agosto de 2017
31.08.2017

Dimite el director del Gitpa tras un año en el cargo

El ingeniero Alfonso Oliva aduce "motivos personales" para abandonar la sociedad

31.08.2017 | 15:19

El consejo de administración de GITPA acepta la baja voluntaria por motivos personales del director general de la sociedad, Alfonso Oliva Rivero.

La baja es efectiva a partir de hoy, jueves, y se ha acordado ya iniciar un proceso para la selección del nuevo cargo.

El consejo de administración de la sociedad para la Gestión de Infraestructuras Públicas de Telecomunicaciones del Principado de Asturias (GITPA) ha aceptado la baja voluntaria, por razones personales, de Alfonso Oliva Rivero como director general de la organización.

El consejo ha agradecido expresamente los servicios prestados por Oliva, quien había sido nombrado el 16 de junio de 2016, a través de un procedimiento público de concurrencia competitiva.

Durante la reunión celebrada esta mañana se ha acordado iniciar el proceso de selección para cubrir el cargo de director general que ha quedado vacante, de acuerdo con los principios de publicidad, igualdad, mérito, capacidad y especialización, de conformidad y según el procedimiento establecido al respecto por la Consejería de Hacienda y Función Pública del Principado de Asturias.

El ingeniero industrial Alfonso Oliva Rivero fue nombrado el 16 de junio de 2016 nuevo director de la empresa Gestión de Infraestructuras Públicas de Telecomunicaciones del Principado de Asturias (GITPA), según el acuerdo alcanzado por el consejo de administración de la compañía. Previamente, Oliva había trabajado en IBM y en Telecable.

La sociedad, de la que ahora se despide Alfonso Oliva como director, había sido objeto de varias polémicas y su gestión fue objeto de una comisión de investigación en la Junta. Hasta su despido, hace seis años, Daniel Nespral fue responsable de ingeniería y construcción en el Gestor de Infraestructuras de Telecomunicaciones del Principado (GITPA) y en octubre pasado participó en la comisión de investigación que rastreaba las posibles irregularidades en la sociedad pública del cable, como testigo de cargo de algunas de ellas. Nespral llamó la atención de los diputados en aquella sesión con un inventario de anomalías asociadas al tendido de la red de fibra óptica que llegaron al "sumum", según su propia definición, en "la fase 2 del despliegue de Llanes", cuando en la acometida de Celorio el acta exigía, además de cablear, labores poco habituales como asfaltar una calle casi entera, "hacer una acera y rehacer un muro delante de la casa de un vecino que resultó ser Juan Manuel Rodríguez Bañuelos", exdirector general del GITPA.

Nespral, convocado a instancias de Podemos, habló asimismo de "deficiencias" constructivas que "están costando dinero en el mantenimiento de la línea" y dijo recordarse como "predicando en el desierto" al denunciarlas dentro de la empresa. Aseguró que con el mismo dinero se podrían haber cableado "muchas más viviendas si se hubiese hecho todo bien", habló de cables tendidos a quince centímetros de profundidad en lugar de a sesenta que se cortan cuando hay que rebajar las aceras y llegó incluso a relatar, a requerimientos de Podemos y del PP, que en una ocasión desde la empresa se le pidió firmar el acta de una mesa de contratación en la que no había estado presente.

En la sesión, mientras tanto, la ya exdirectora general de Industria del Principado, Sandra Velarde, quiso incidir en que "la obra se hizo" y está en servicio y en que, si hubo sobrecoste, éste estuvo "dentro del límite legal". El relato posterior del actual director general de la empresa pública, Alfonso Oliva, centrado en la auditoría que el Principado efectuó de la sociedad, y sobre cuyas conclusiones el propio Oliva remitió sus correcciones a la Consejería, lleva al diputado popular José Agustín Cuervas-Mons a considerar que la mentada auditoría "carece de todo valor" y al parlamentario de Ciudadanos Armando Fernández Bartolomé a calificarla de "chiste".

Lorena Gil (Podemos) acompañó esas críticas con la sospecha, apoyada en el testimonio de los extrabajadores, de "indicios de prevaricación" en la actitud de Rodríguez Bañuelos, que pudo haber beneficiado a su antigua empresa, Aggarós, con multitud de contratos menores de asistencia de obra.

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