JAVIER GANCEDO
De nuestro corresponsal Falcatrúas
El municipio de Bildeo está encuadrado en esa parte creciente de Asturias que va pasando a subsistir bajo la advocación de Santa Biosfera, virgen y mártir, cada día menos de lo primero y más de lo segundo, actuando como administrador el Gobiernín de Oviedo, que trata de exprimir cualquier cosa que le permita seguir en el púlpito otra campañina.
A esta Santa Biosfera la están puteando cada vez más a fuerza de inventos. Tanto los que mandan como los que quieren mandar están obsesionados con sacar plusvalías del territorio, más jugo, por medio de esa nueva actividad denominada «poner en valor». Básicamente, se trata de apropiarse de recursos que suelen ser públicos y estar abandonados, para promocionarlos y explotarlos como sea.
Un río, un bosque o un lago escondidos en los Bildeos de Asturias no son nada, no tienen valor, hasta que aparecen en un anuncio turístico o los colonizan con una urbanización. Dentro de nada los ríos asturianos se podrán descender en piragua de aguas bravas en su curso alto, serán navegables para fuerabordas en los pantanos y en la parte baja. Además, tienen que dar truchas y salmones para los pescadores, funcionar como piscifactorías para ir compensando lo que ya no da la mar, producir energía eléctrica, abastecer de aguas a las ciudades, hacer de cloacas y alguna otra genialidad a punto de aparecer, con lo que a los ríos les van a dar a todos por el curso.
Los ayuntamientos de arriba van a instalar fielatos para cobrar a los de abajo un impuesto revolucionario, y los de la parte baja, en justa correspondencia, pondrán consumeros para cobrar a los de arriba por la mierda que va en el agua y que hay que depurar. El programa especial para los pantanos, donde los ríos se amontonan, va a permitir criar peces de agua dulce y salada, parcelando unas zonas especiales, donde se irán echando paladas de sal todos los días, para que los propios peces se vayan seleccionando: aquellos que prefieran el agua salada irán asentándose en aquella banda y los que prefieran agua sucia normal ya procurarán mantenerse apartados.
Ahora, los de la calle Uría han planificado visitas turísticas a los bichos del monte, siendo el oso la estrella del elenco, y piden que los bildeanos aporten ideas para que el turismo y los osos sean compatibles. Entendámonos; los aldeanos pueden decir misa, que no les harán el menor caso, pero importa que entren en la comedia, que se mojen, para proclamar que todos participamos y eso.
Ramón el Tumbao preguntó que qué vela tenían ellos en este entierro del oso, y Venancio Quilicas, el alcalde, habló del interés para Bildeo:
-Los osos no son nuestros, pero los montes sí, y hay mucho porvenir en este negocio.
-Así que esto ye un negocio. Los osos no son nuestros, pero queremos que hagan lo que nos conviene a nosotros. Voy contate una cosa: un amigo mío tien un perro al que enseñó una cantidad de maniobras que el pobre animal obedece como un autómata: le dice ¡plis! y el perro se pone en guardia. Le dice ¡plas! y se echa en el suelo. Le dice ¡plus! y el perro va como un tiro a encender la televisión, pa ver el partido.
-Coño, eso no ye un perro, ye un legionario haciendo la instrucción.
-Pues esto de los osos ye lo mismo, así que propongo instalar un comedero en el monte, con pienso, y una fuente, pa que vengan a comer a unas horas fijas, y una campana pringada de miel, pa que ellos mismos avisen a los turistas de que llegaron.
Como si fuera una señal, llovieron ideas enlazando con la de Ramón.
l Construir un mirador con aparcamiento subterráneo fácilmente accesible, camuflado en el terreno, con hotel y restaurante, habitaciones con vistas a los osos, aire acondicionado, televisión y Mogambo en DVD, para ambientar.
l Abrir una línea de amaestramiento pagada con fondos mineros hasta lograr que la población osera desfile en horas decentes frente al mirador para ir al comedero, en torno al cual se eliminará la vegetación en una amplia zona que permita filmar a los plantígrados sin que los piornos lo impidan.
l Los osos de Bildeo irán marcados con fosforito y equipados con «gepeeses» y chalecos reflectantes amongolados por Tráfico, para una mejor localización.
l En época de celo, los osos darán rienda suelta a su pasión allí, bien a la vista, con colocación adicional de osas de goma. Quizá sean tan listos como los toros, a los que se engaña con vacas de pega, o anden tan necesitados como algunos paisanos, a los que les valen hasta las muñecas hinchables.
lLos titulados superiores que consigan colocación con esta milonga llevarán en el uniforme la leyenda: ¡Qué buenos son los que mandan en Asturias, qué buenos son que nos llevan de excursión!
Seguiremos informando.